2019-02-10 12:02 FC Barcelona Por: Fede Peris

"Todo OK, Florentino": ¡¡¡Atraco a mano armada al Atlético!!!

La campaña victimista para presionar a los árbitros empieza a funcionar. Así, con el comodín de los árbitros y el VAR, será más fácil darle caza al Barça.



No es que el penalti que Estrada Fernández ha señalado contra el Atlético de Madrid no fuera dentro del área, que no lo fue, es que ni fue falta. Vinicius, un titiritero del área, ha esperado a que se le acercara Giménez para tirarse. El resto ha sido cosa del aparato que controla Florentino Pérez y su banda de mariachis que se encargan de presionar mediáticamente a los árbitros.



El Madrid necesita de los árbitros y el VAR para dar caza al Barça

Sencillamente escandaloso. Ni penalti, ni falta. Tarjeta amarilla para Vinicius por no saber comportarse como un profesional y recurrir al cuento para que piquen todos: el árbitro y los del VAR. Tantas semanas de llanto lacrimógeno de la prensa rastrera de Florentino Pérez para predisponer a los árbitros a favor del Real Madrid, han surtido efecto. El Barça está demasiado lejos y han considerado en la Casa Blanca que necesitan ayuda extra, del comodín del árbitro, por ejemplo, para enderezar la situación. 

Y así, mientras se van quejando de que ayudan a los demás, van sumando decisiones arbitrales que les permiten seguir vivos... aunque a ocho puntos. 



Un atropello al Atlético

El supuesto penalti que Estrada Fernández le ha señalado a Giménez en el minuto 41 no era ni falta. Y puestos a pitar el contacto, éste se produce fuera del área. Ninguna novedad en el frente madridista con una jugada que un día se inventó en 1970 José Emilio Guruceta y que a lo largo de la historia se ha repetido infinidad de veces.

Lo de hoy ha sido un borrón más. Un atropello en toda regla al Atlético que pone al descubierto una competición falseada. El objetivo era salir del Wanda como segundos, por las buenas o por los malas. Objetivo cumplido. Felicidades, Florentino, todo OK. Y ahora, a por el siguiente atraco.

Luego ha habido más. Un penalti de libro a Morata que el VAR también se ha tragado ("Todo OK, Florentino"), los gestos obscenos y reprobables de Sergio Ramos tras su gol, que sólo buscaban provocación, odio y violencia como reacción, y el corte de mangas de Gareth Bale, muy en la línea del señorío del Real Madrid. Es lo que hay. Aunque los flautistas de Florentino nos quieran pintar la mona de seda, mona se queda. 

Y nos seguirán diciendo que los árbitros favorecen al Barça y perjudican al Real Madrid. No tienen vergüenza. Al final, como siempre, contra diez y de penalti a favor y sin penalti en contra.