2019-02-14 21:02 FC Barcelona Por: Fede Peris

Llueve sobre mojado con el Real Madrid: ¡Un robo detrás de otro!

Las trece Copas de Europa del Rey Madrid están bajo sospecha, desde la primera a la última.



El escándalo de Ámsterdam, en donde el árbitro esloveno Damis Skomina perpetró uno de los robos más clamorosos de la historia negra de la Champions League, no supone una novedad en la trayectoria del Real Madrid en las competiciones europeas. De hecho, es una constante en la historia del Real Madrid. Sus títulos no pueden entenderse sin asociarlos con la palabra "robo".  

Copas de Europa bajo sospecha, desde la primera a la última

Sin necesidad de remontarnos a las primeras Copas de Europa del club blanco en los años cincuenta y sesenta, muy discutible todas ellas, y limitándonos a la historia reciente, La Décima en Lisboa en 2014 llegó en un córner inexistente que permitió a Sergio Ramos forzar la prórroga en el minuto 93. La Undécima en Milán llegó con un gol de Sergio Ramos en fuera de juego y el árbitro miró hacia otro lado cuando el propio Ramos desvió la trayectoria del balón dentro de su área con otro manotazo.



El año, pasado en Kiev, fue necesario que Sergio Ramos se cargara a Salah a los diez minutos de partido, sin que el árbitro serbio Milorad Mazic se inmutara, para que el Real Madrid tuviera acceso al triunfo final con la colaboración de Karius. Pero el Madrid llegó a esa última final en una trayectoria de Champions repleta de escándalos.

En la ida de octavos de final ante el PSG, el árbitro italiano Gianluca Rocchi señaló un penalti más que discutible a favor del Real Madrid. El árbitro dio como penalti el teratro de Kroos, pero luego no vio unas manos de libro del de siempre, Sergio Ramos, en su área.

En la ida de los cuartos de final ante la Juventus, el turco Cüneyt Çakır se comió unas manos de Casemiro en el área y no vio un penalti clamoroso de Carvajal a Cuadrado. El protagonismo en el partido de vuelta en el Bernabéu fue del inglés Michael Oliver.  La Juventus neutralizó el 0-3 de Turín con un 0-3 en el Bernabéu. Pero en el minuto 89 el árbitro consideró como penalti un vergonzoso piscinazo de Lucas Vázquez forcejeando con Benatia.  En Italia y en toda Europa todavía se acuerdan del descarado robo del Real Madrid que llegó a sacar de quicio a Buffon.



El PSG, la Juve, el Bayern... todos son víctimas 

Pero no era suficiente. Hacía falta más ayuda del comodín del árbitro para llegar a la final y así presumir de título. En las semifinales lo pagó el Bayern de Múnich. El holandés Kuipers se comió un penalti de Carvajal a Lewandowski. Y en la vuelta, otra vez el amigo Çakir no quiso ver unas manos meridianas de Marcelo dentro del área. El Bayern de Múnich de Arturo Vidal ya venía escaldado del año anterior, cuando  el húngaro Viktor Kassai expulsó injustamente a Arturo Vidal, perdonó la roja a Casemiro y en la prórroga dio validez a dos goles de Cristiano Ronaldo en fuera de juego.

Así se escribe la historia gloriosa del mejor equipo del mundo. A base de robos. Pero la historia no se acaba nunca. Lo vimos en Ámsterdam. La inercia se mantiene y los árbitros parecen tener mucho interés en que el Real Madrid llegue lejos. Si no lo consiguen los jugadores haciendo méritos, ahí están ellos para echar un cable.

Como la red colocada y echando mano del comodín todo es más sencillo. Lo sabe bien Arbeloa. 

 


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