2019-02-17 22:02 FC Barcelona Por: Fede Peris

Al Real Madrid no le salió bien el atraco más escandaloso de la historia del deporte

El Barça se lleva la Copa del Rey en las narices del Real Madrid a pesar de los árbitros, que no pitaron nada en una jugada clave tan escandalosa que justificaría que los inhabilitaran a perpetuidad.



Quedaban nueve segundos para acabar la final de la Copa del Rey de baloncesto. Ganaba el Barça por 90-92 y quedaban nueve segundos. El Barça se hace con la posesión del esférico y envía un balón largo a Singleton, que, solo, se dispone a hacer un mate y liquidar el choque haciendo subir el 90-94 al marcados, algo que el Real Madrid ya no podría arreglar en los nueve segundos que restaban de juego.

Pero cuando Singleton iba a liquidar la final, apareció por detrás el madridista Randolph para arrearle un hostión literal. Una agresión en toda regla despreocupándose del balón y agrediéndole con un fuerte manotazo en la cabeza. No sólo era falta personal. Era técnica y descalificante por ser antideportiva. 



Una agresión que ve todo el mundo menos los árbitros

Pero ante el asombro de todos los presentes y de los espectadores que lo seguían por TV, los árbitros no pitaron nada, dejaron seguir el juego y el Madrid anotó una canasta con tiro libre adicional. Es decir, que del 90-94, pasamos al 93-92. Luego, en los últimos cuatro segundos el Barça protagonizó el último ataque, Tomic lanzó a canasta y el mismo Randolph taponó después de haber tocado el esférico el tablero, por lo que los árbitros se vieron obligados a dar la canasta como válida a un segundo del final.

¡Estos catalanes, qué disgustos dan!

Se hubiera notado demasiado dos robos consecutivos en los diez segundos finales de la prórroga. No se atrevieron con el segundo y el Barça volvió de Madrid con la Copa del Rey por segundo año consecutivo, contribuyendo a la jornada negra del Real Madrid, que por la mañana perdió con el Girona en el Bernabéu y por la tarde con el Barça en baloncesto.

Pero el robo queda ahí, para vergüenza del Real Madrid y su historia negra, la historia de los campos atrás y demás fechorías. Lo que hoy han hecho los árbitros contra el Barça es una de las barbaridades arbitrales más grandes que se recuerdan en la historia de este deporte. Las imágenes darán la vuelta al mundo para avengozar al club que ha vivido durante toda su historia de aprovecharse de los errores arbitrales que han falseado los partidos a su favor. Hoy también han jugado con seis contra el Barça... pero ¡ni así!



Y algún deslenguado y mal deportista como Felipe Reyes se atrevía a hablar de robo al término del partido. Que el equipo que hizo su bandera de una final ganada al Andorra con un clamoroso campo atrás, presumiendo luego del robo y pasándoselo por la cara a sus rivales, pueda hablar hoy de robo después del hostión de Randolph a Singleton, que mereció la intervención de la Guardia Civil, pone de manifiesto el cinismo y la poca  vergüenza de quien después de haber robado se queja de robo. Toda una vida deportiva llorando parece condenada a acabar llorando. Siempre fue así. ¡Qué pena da Felipe Reyes, pobrecito! ¡Piensa el ladrón que todos son de su condición!

 


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