2019-03-03 12:03 Especial Clásico Por: Fede Peris

La vergüenza del clásico: ¡Otra agresión de Sergio Ramos a Messi que queda impune!

Messi empieza a acostumbrarse a que en el Bernabéu se abra la veda de caza contra él: Marcelo le hizo sangrar y Pepe le piso la mano sin recibir sanción.



Fue la vergüenza del clásico, la agresión de Sergio Ramos a Leo Messi. Era un partido que se siguió en todo el mundo, retransmitido en directo para 180 países. Los espectadores del planeta, que ya tienen fichado a Ramos por su agresión a Mohammed Salah en la final de la última Champions League, descubrieron que el central andaluz no ha cambiado. Sigue siendo el futbolista más sucio del planeta.

Y no es una valoración personal. Su estadística de tarjetas en competiciones nacionales e internacionales así lo confirman. Ayer lo volvió a hacer, agredió a Messi con un manotazo que le hizo sangrar. Ni expulsión, ni tarjeta amarilla...¡ni falta! Ni Undiano Mallenco lo vio ni Mateu Lahoz quiso dejar al Madrid con diez haciendo valer el VAR. Sencillamente, una vergüenza. Se enseñan tarjetas rojas por auténticas bobadas y una agresión como la de Ramos, con la intención de hacer daño, queda impune. Como tantas y tantas entradas de este jugador que no son sancionadas. MInutos antes Sergio Busquets recibió tarjeta por una entrada con mucha menos maldad que la de Ramos. Y eso encendió a los jugadores barcelonistas. 



Marcelo le hizo sangrar y Pepe le pisó la mano

Para Messi no es ninguna novedad que Sergio Ramos le haga daño. No es la primera vez y probablemente no será la última.  Y tampoco Ramos tiene la exclusiva de zurrar a Messi. El Bernabéu es algo así como un campo de batalla en donde todo vale si se trata de cazar a Messi. Marcelo ya le partió el labio a Messi en el Bernabéu sin que nadie le llamara la atención, y Pepe le pisó la mano en el mismo escenario como aquel que no quiere la cosa. Pasaba por allí... 

El Bernabéu es el campo de las torturas para el crack barcelonista, pero también el escenario que le ha hecho más feliz por sus goles y sus victorias. A pesar de los energúmenos que andan sueltos por ahí. 

 




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