2019-03-16 19:03 FC Barcelona Por: Fede Peris

Con Zidane también han vuelto los robos arbitrales

Bale debió ser expulsado en el minuto 52 y el primer gol del Real Madrid nunca debió subir al marcador por fuera de juego de Varane e Isco.



En la primera parte del partido Real Madrid-Celta Gareth Bale se internó en el área y se sacó de encima a Kevin Vázquez, que le ganaba la posición, apartándole con un brutal codazo con el brazo derecho que dejó al jugador gallego KO. Una agresión en toda regla que Martínez Munuera consideró merecedora de tarjeta amarilla. Por mucho menos le enseñaron la roja a Lenglet ante el Girona. Ese día, cuando Lenglet fue expulsado, todos sabíamos que no tardaría en llegar otra jugada que delatara la injusticia de aquella expulsión. Aquí está. Un reglamento para el Real Madrid y otro para los demás. 

En la segunda parte, en el minuto 52, Bale protagonizó una entrada más que dura, violenta, sobre Boufal. Pero Martínez Munuera, consciente de que una tarjeta ahí significaba la expulsión del galés, optó por mirar hacia otro lado y silbar haciéndose el distraido.



El primer gol del Real Madrid fue ilegal

Pero hubo más. Martínez Munuera no se atrevió a anular el primer gol del Real Madrid después de haber anulado otro de Modric después de consultarlo con el VAR. En el primer gol blanco, Benzema está en fuera de juego cuando recibe el balón antes de cederlo a Isco para que marcara. En realidad hay tres jugadores del Madrid en fuera de juego, y de ellos dos intervenían en la jugada: Benzema dando el pase de gol e Isco marcándolo. Así se fraguó el milagro de Zidane, robando al Celta. 

Pero de eso no se acordará el aparato de propaganda de Florentino, que seguirá autoengañándose a sí mismo y a los aficionados, con una reacción que no ha existido más que cuando el árbitro les ha puesto el resultado en franquicia. 


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