2019-05-02 00:05 FC Barcelona Por: Fede Peris

Un gran Liverpool descubre que el Camp Nou es un templo porque en él juega D10S (3-0)

Brutal exhibición del Barça ante un gran Liverpool, que ha plantado cara y que sólo ha doblado la rodilla ante los castigos de Messi.



El Barça se ha comido literalmente al Liverpool en la ida de la semifinal de la Champions League disputada en el Camp Nou. 3-0. Luis Suárez y un doblete de Leo Messi dejan la eliminatoria vista para sentencia a la espera de lo que suceda en Anfield Road. Ha sido un partido brutal. Apasionante. Con un Liverpool inmenso y un Barça letal. Un partidazo de los que hacen afición.

El templo en donde se rinde culto al D10S Messi

Decía Jugen Klopp, el altivo y prepotente entrenador alemán del Liverpool, que no consideraba al Camp Nou como un templo del fútbol. En su estreno en partido oficial contra el Barça ha tenido oportunidad de descubrir que más que un templo es un santuario al que hay que entrar de rodillas para venerar al D10S Messi, que viene siendo objeto de culto allí durante los 15 últimos años. 



Entre Messi y el Camp Nou, que no será un templo, pero aprieta como dos Anfield Roads, se han comido al Liverpool. Un gran Liverpool. Las cosas como son. El mejor equipo que ha pasado por el Camp Nou en toda la temporada. Bien posicionado. Bien trabajado. Con las ideas claras. Excelentes individualidades y gran bloque. Klopp se ha cagado dejando en el banquillo a Firmino para estrangular al Barça en el centro del campo. Y lo ha conseguido, pero a su equipo le ha faltado punch para acabar de rematar al rival. Y también suerte, porque si D10S juega con el Barça, también un santo, San Ter Stegen, es objeto de culto en el Camp Nou. Hoy ha puesto tres manos que han salvado tres goles hechos que podían haber cambiado radicalmente el rumbo del partido.

¡San Ter Stegen otra vez!

Pero Ter Stegen, como Messi, son del Barça. ¡Así cualquiera! Y un partido que tácticamente ha dominado el Liverpool se le ha puesto de cara al Barça desde el minuto 25 gracias al gol de oportunismo de Luis Suárez aprovechando un centro de Jordi Alba. Pero el Liverpool no se ha descompuesto, ha presionado al Barça muy arriba y ha puesto en aprietos a su defensa. Se oían comentarios entre los aficionados acerca de una noche negra de la defensa blaugrana. No era eso. Sucedía que los del Liverpool son muy buenos y era lógico que pusieran en aprietos a Piqué, Lenglet y compañía.

Se ha llegado al descanso con la posesión del balón repartido: 51% para el Barça y 49% para el Liverpool. Pero en la segunda mitad el equipo inglés ha salido con hambre de empate y el Barça se ha echado atrás a defender el 1-0 que valía su peso en oro. Quizá pensando en que lo de Roma no podía volver a repetirse. Y el Barça ha defendido con uñas y dientes el resultado.



Valverde ha quitado a Coutinho para colocar a Semedo en el lateral y adelantar a Sergio Roberto, ampliando la población del centro del campo y reduciendo el ataque a dos efectivos: Messi y Suárez. Y le ha vuelto a salir bien a Valverde. El Barça, que casi no había pasado de medio campo en los diez primeros minutos de la segunda parte, se ha ido desperezando a medida que avanzaba el partido y ha empezado a responder a los constantes ataques reds bien trenzados por Salah y por un magnífico Milner, aunque Mané no ha tenido su día y ha errado hasta tres oportunidades para marcar. 

El Messi más hipermotivado y comprometido

Contabilizando oportunidades, mediada la segunda mitad, el tanteo podría haber sido tranquilamente de 1-3 favorable al Liverpool. Pero entonces ha aparecido Leo Messi. Un Messi extraño y desconocido hasta ahora. Un Messi comprometido como nunca, cómplice con la afición e hipermotivado. En el minuto 74 ha culminado una jugada en la que Luis Suárez ha enviado el balón al travesaño limitándose a empujar el balón a la red. Un gol sin brillo, sin la marca Messi. Pero con el mismo valor. El 2-0 sabía a gloria. 

El Barça obtenía más premio del que su juego merecía y el Liverpool recibía un castigo injusto por los méritos contraídos. Pero esa es la suerte del campeón, que aún jugando mal es capaz de ganar a cualquiera. Y el Liverpool no es un equipo cualquiera. Con un Van Dijk imperial atrás, un Milner poderoso en el centro y Mané y Salah, que han llevado de cabeza a toda la defensa del Barça a lo largo de los 90 minutos. La manera como el Barça ha resuelto el partido da pie a pensar en que esta Champions no se puede escapar.

El Liverpool se crecerá en la "ermita" de Anfield

Los 98. 299 espectadores que se han dado cita en el templo del Camp Nou se daban con un canto en los dientes con el 2-0. Por eso se entiende que el estadio se vieniese abajo cuando en el 81 Messi ha anotado el 3-0, marca de la casa, en lanzamiento magistral de falta. Golazo. El Camp Nou se ha postrado ante su mesías y Messi nos ha sorprendido a todos comunicándose con los aficionados con gestos, pidiendo más apoyo, cerrando los pulos y celebrando los goles compartiéndolos con sus feligreses. Ha sido un momento emotivo y desconocido en Leo Messi.

Con el 3-0 el Liverpool ha abierto sus líneas, herméticamente cerradas hasta entonces, y el Barça ha aprovechado para meterse hasta la cocina. Y en los últimos compases hemos visto las ocasiones más claras del Barça que no han entrado por auténtica mala suerte, en especial la última de Dembélé, que ha salido en sustitución Luis suárez ya en tiempo de descuento. El Barça pudo haber marcado dos o tres goles más en los últimos minutos. Pero el Liverpool también.

Un 3-0 es una renta cómoda. Incluso mejor que el 4-1 con el que el Barça viajó a Roma la temporada pasada. Pero conviene no confiarse. El Liverpool ha creado muchísimos problemas en el templo del Camp Nou. Y en la ermita de Anfield jugará muy crecido con el apoyo de su afición. Aquello puede ser un infierno y el Barça deberá sobreponerse al factor ambiental y a la calidad de un rival que no se dará por vencido. 

El bautismo de Klopp en el Camp Nou

Klopp se ha estrenado en el Camp Nou y ha conocido a Messi. Ha vivido por primera vez la experiencia por la que pasan todos los entrenadores: sufrir la impotencia más absoluta ante un Leo Messi capaz de lo imposible. Klopp lo tenía todo calculado para anular a Messi y neutralizar al Barça. Pero Messi, sin hacer un partido soberbio le ha estropeado los planes a Klopp. Y es que ya se sabe, cuando tienes a Messi enfrente hay que estar preparado porque pueden pasar estas cosas. Messi se lo ha dedicado a sus amigos de Madrid, que lo han visto por la tele con los ojos inyectados por la envidia y a su amigo Cristiano Ronaldo, ese que aún insiste, pobrecito, en que el mejor es él. 

Cuesta creer que el Liverpool pueda meterle cuatro al Barça el próximo martes y que Messi y compañía no sean capaces de marcar en Alfield. Pero después de lo de Roma, confianzas las justas. Que no caigan en el mismo pecado y salgan a marcar un gol y a obligar al Liverpool a hacer cinco. Esas cosas, teniendo al mesías, son posibles. El Wanda Metropolitano espera. Y Cibeles, para celebrarlo, también. El tercer triplete está más cerca. 

 

Ficha técnica

FC Barcelona, 3 - Liverpool, 1

FC Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto (Aleñá, 92'), Piqué, Lenglet, Alba, Busquets, Rakitic, Arturo Vidal, Messi, Coutinho (Semedo, 59') y Suárez (Dembélé, 92')

Liverpool

Alisson, Gómez, Matip, Van Dijk, Robertson, Fabinho, Keita (Henderson, 23'), Milner (Origi, 84'), Salah, Wijnaldum (Firmino, 78') y Mané

Goles

1-0, Suárez (25'); 2-0, Messi (74'); 3-0, Messi (81')

Árbitro

Bjorn Kuipers (holandés). TA: Lenglet (38') / Fabinho (80')

Incidencias

Camp Nou, 98.299 espectadores


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