2019-07-06 22:07 Leo Messi Por: Fede Peris

VÍDEO. Así se ha producido la expulsión de Leo Messi con Argentina ante Chile

El árbitro Díaz de Vivar se ha equivocado gravemente enseñando a Messi la tercera roja de su carrera por aguantar las acometidas de Medel, famoso por su antideportividad, sin perderle la cara.



Un encontronazo entre Leo Messi y el pendenciero Gary Medel, famoso a lo largo de su trayectoria como tuercebotas como un jugador follonero, buscalíos y marrullero, ha significado la tercera expulsión de Leo Messi a lo largo de su carrera.



Ha sido en la Copa América en el partido para el tercer y cuarto puesto que ha enfrentado a Chile y Argentina, con muchas cuentas pendientes en el pasado. De los chilenos ya se conocen sus marrullerías en anteriores partidos. Hoy le ha tocado sufrirlas a Messi, que ha aguantado las embestidas de Medel con estoica paciencia, pero el árbitro, Mario Díaz de Vivar, un inútil total, ha entendido que Messi ha respondido a las marrullerías del chileno y ha optado por expulsar a los dos. 

En toda su vida Messi sólo ha visto dos tarjetas rojas. Y las dos cuando sólo era un pipiolo. Las dos en el mismo año 2005, cuando contaba con 17 y 18 años recién cumplidos. Su trayectoria desde entonces hasta ahora, sin mancha, no ha sido contemplada por la FIFA como atenuante, lo que confirma que había deseo de meterle mano a Messi. 



Las dos tarjetas rojas de Messi

 La primera fue el 27 de febrero de 2005 y la segunda el 17 de agosto de 2005 también. La primera la vio en el Barça B, en Segunda División. Se la mostró el colegiado Sánchez Maroto por protestar un penalti. La segunda fue en su debut con la selección argentina, apenas 40 segundos después de entrar en el campo sustituyendo a Lisandro López. Markus Merk, que ni sabía quién era aquel chico, le enseñó la roja directa por entender que había dado un codazo al jugador de Hungría Veneczak. Y ahí se acababa el historial de antecedentes penales de Leo Messi. Desde entonces ha recibido tarascadas de todos los colores que no han merecido ni de lejos que la FIFA sancionara con contundencia lo que los árbitros no se atrevían a pitar en el campo.  Messi ha visto en sus quince temporadas como profesional 53 tarjetas amarillas (41 con el Barcelona, 6 con la selección argentina, 1 con la selección sub 20, 1 con la selección Sub 23 y 4 con el Barça B.

Resulta evidente pues que se castiga más a aquel que solo quiere jugar a fútbol que a aquellos que intentan destruirlo, ya sea por lo civil o por lo criminal, como decían en la Caverna. De hecho, si analizamos algunas de las amonestaciones que ha recibido Leo Messi aún llega más lejos la frustración que debe tener el argentino. Algunas de las más injustas han sido por enseñar mensajes de cariño bajo su camiseta al anotar goles cuando, de hecho, se rearbitró de nuevo un partido para sancionarle. Era el 2011 y Leo marcó un gol y se lo dedicó a su madre levantándose la camiseta. El árbitro no lo sancionó durante el encuentro pero ahí estaba el Comité de Competición de la RFEF para demostrar quién mandaba: tarjeta a Messi y multa de 2.000 euros. Otras tarjetas surrealistas han sido por lanzar un penalti con 'paradinha' -algo que hacen muchos jugadores sin recibir sanción- en un partido de Champions ante el Milán. Todo ello contrasta con las violentas entradas y pisotones que tiene que recibir Leo partido tras partido y que se saldan con una palmadita en la espalda por parte del árbitro de turno. Que se lo digan, si no, a Pepe y su pisotón en la mano a Messi en los clásicos del año 2012. El portugués se fue de rositas, cómo no. En definitiva, parece que lejos de proteger al mejor jugador que verán nunca sus ojos, los estamentos arbitrales y los poderes fácticos del fútbol tienen a Messi entre ceja y ceja. La FIFA nos priva de ver cuatro partidos al mejor jugador de la historia por una absoluta injusticia, dejando claro lo poco que gusta ver la magia del argentino por los campos del mundo. Algún día se arrepentirán.