2019-09-07 08:09 Leo Messi Por: Fede Peris

Messi no es como Cristiano: Cada año puede irse del Barça (y no se va)

El País descubre que en su contrato tiene la posibilidad de dejar el club cada año si así lo desea.



Leo Messi podría marcharse este verano del Barcelona. No es una frase hecha, al contrario, lo dice el contrato que tiene firmado el jugador con el equipo culé, según ha desvelado ‘El País’. Sucede que puede irse, pero no se va. Es lo que le diferencia de Cristiano Ronaldo. No es un mercenario. Su club es el Barça y sabe que si deja el Barça bajará de categoría y que en ningún otro lado estará mejor que en el Camp Nou. ¿Para qué probar aventuras cuando el dinero ya no es una prioridad en su vida?



Después de 8 renovaciones con el Barcelona, ha aumentado considerablemente en cada una de ellas el dinero que percibe, dre acuerdo con su condición de mejor futbolista de la historia, pero aún así tiene libertad para dejar el Barça cuando le dé la gana a la finalización de la temporada. Los valores del Barça abarcan  también la libertad de movimiento.

Ofertas para irse no le han faltado. Hasta Florentino Pérez ha reconocido que ha intentado llevárselo al Real Madrid dos veces. Pero a Messi no se le convence con billetes, que es la táctica que siempre emplea Florentino Pérez. También le han puesto un cheque en blanco la Juventus (antes de recurrir a Cristiano Ronaldo como plato de segunda mesa), el Manchester United, el Manchester City y el Chelsea. Pero Messi siempre ha dicho que no. Al Real Madrid y a todos.



Messi es feliz en Barcelona y en el Barça. Su vida junto al mar desde su maravillosa casa de Castelldefels colma por completo su vida y la de su familia. Y juega en el Barça, en un estadio que reune a 100.000 personas, un aforo que ningún otro club le puede ofrecer. Y se siente querido por la afición, por sus compañeros y por el cuerpo técnico. Y además, le pagan muy bien. Mejor que nadie. ¿Qué más puede pedir?

Además, el Barça no juega al patadón como otros equipos, el Real Madrid o los italianos, por ejemplo, y él disfruta con la filosofía de juego de un equipo que ha mamado desde que tenía once años en las categorías inferiores. Ha tenido stiempo suficiente para amar unos colores y sentirse parte integrante de la familia culé.

Todo eso no lo entienden quienes están acostumbrados a tratar con mercenarios.