2019-11-08 09:11 FC Barcelona Por: Fede Peris

Messi-Griezmann: ¡¡Houston, tenemos un problema!!

Messi y Griezmann no se entienden ni en el campo ni fuera de él.



Una jugada vista en el Barça-Slavia deja a las claras que algo pasa en la relación entre Leo Messi y Antoine Griezmann. Se sabe que su comunicación no es fluida y que Messi le da poca bola al francés en el vestuario. Pero poco podíamos imaginar que esa falta de sinonía pudiera trasladarse a los terrenos de juego.



En los 90 minutos que ambos estuvieron en el campo, Grierzmann no le dio a Messi ni un solo pase. El argentino, por su parte, entregó cuatro balones al francés. Pero lo que es más definitorio es la jugada en la que al contragolpe, Messi se acerca a la portería cehca sin apenas oposición, cuando le empiezan a llegar defensas para tapar su paso, se escora hacia la izquierda, levanta la cabeza y ve a Griezmann entrando en el área y completamente desmarcado. Messi lo ve, porque tiene ojos hasta en el cogote y todo lo que hace lo hace con la mirada levantada y controlando todo su entorno. Pero opta por lo más difícil, el remate, que acabó en el poste. 

Nadie duda de que si en lugar de Griezmann hubiera sido Luis Suárez el que se encontraba a su lado, Messi no hubiera dudado un segundo en darle la pelota. De hecho es una jugada muy habitual en el Barça en los últimos años, en los que Messi no se ha ganado precisamente fama de chupón.



Esta jugada, unida a la preocupante estadística en la asociación de Messi y Griezmann durante el partido Barça-Slavia abren un interrogante sobre si es reconducible la relación entre ambos jugadores. Ambos negarán que suceda algo extraño entre ellos. Y eso es lo malo. Dos delanteros del Barça de este nivel están obligados a entenderse y a disfrutar juntos del juego. Pero no es el caso. Ni se entienden fuera del campo ni parece que tengan mucho interés en entenderse dentro de él. De hecho, en cuanto salió Ansu Fati a Messi se le abrió el cielo. Recuperó la sonrisa y el fútbol asociativo que no tiene con Neymar.

Se trata de un problema serio que conviene resolver cuanto antes, no vaya a ser que se enquiste.