2019-11-16 00:11 FC Barcelona Por: Redacción MB

La Euroliga sancionará al Real Madrid por la grosería de su médico maleducado

En Madrid han iniciado una campaña denunciando que en el Palau se exhiben ideas políticas... pero ningún médico del Barça llama "panda de ratas" a los jugadores del club blanco.



Al Real Madrid se le va a caer el pelo por el lamentable espectáculo ofrecido por su médico forofete y maleducado llamando ratas a los jugadores del Barça y mentando la Euroliga en una demostración del complejo enfermizo que se vive en el club blanco y la frustración que les produce el Barça.

Los medios gaiteros, sumisos y genuflexos ante la santidad de Florentino Pèrez ya han iniciado la campaña para parar el golpe haciéndose las víctimas porque en el Palau Blaugrana se exhiben pancartas políticas en favor de la libertad y en contra del encarcelamiento de presos políticos y que ante ello la Euroliga no reacciona.



Lo hacen porque saben que el presidente de la Euroliga, Jordi Bertomeu, es catalán y simpatiza con el independentismo. Pero, como siempre, no hacen más que vender humo y distraer el personal como hace un trilero cuando quiere engañar a su víctima. Lo que la Euroliga no va a castigar son los insultos masivos del público acomplejado del pabellón en el que el Real Madrid juega de prestado. Por tanto la comparación está fuera de lugar.

Lo que la Euroliga va a cuestionar y sancionar es el comportamiento de un tipejo que está en nómina del Real Madrid y que se hace llamar médico. Alguien con esta tarjeta de visita no puede comportarse como un hooligan maleducado insultando al rival. Y la Euroliga, que está a favor del fair play, entrará a saco en el tema para que se imponga la deportividad castigando a quienes la vulneran.

Ya hay abierto un procedimiento disciplinario contra el medico gamberrete a instancias de las protestas del FC Barcelona, que puede soportar que la afición contraria se comporte de forma inadecuada, pero no puede tolerar que un profesional del club rival se convierta en un energúmeno descerebrado con patas.



Y eso nada tiene que ver con que dos millones y medio de personas en Cataluña manifiesten sus ideas políticas. No son comparables las ideas con los insultos. Eso sí que es asequeroso.

 


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