2019-12-04 01:12 FC Barcelona Por: Fede Peris

¡¡Inadmisible!! ¡¡Piqué chulea a Valverde!!

Piqué saca pecho en un documental diciendo: "Quisiera o no Valverde, los jugadores nos íbamos a ir de fiesta en Nueva York".



Gerard Piqué ha vuelto a traspasar la línea roja que debe respetar un profesional. Y se ha jactado públicamente de pasarse por el forro las opiniones de Valverde para salirse con la suya. En este caso para ir de fiesta. Y Valverde no queda en buen  lugar. Ya le puede dar las gracias al "simpático" Piqué, al que le iría bien una temporadita en el banquillo para reponerse de sus esfuerzos en la Copa Davis. Quizá también sería bueno encontrarle un relevo joven y apuesto, por ejemplo De Ligt, el fichaje que vetó el propio Piqué, para que disponga de más tiempo para atender sus preocupaciones empresariales.



Esta noche se estrena el primer episodio de la serie Matchday. Y ahí está Piqué, que no se pierde un fregao. El primer episodio gira en torno al Clásico que ganó el Barça el año pasado por 5-1 y tiene a Piqué Luis Suárez como grandes protagonistas.

Se ve a Piqué en su casa, poco antes del partido, comiendo mientras ve un partido del Barça de baloncesto, habla con sus hijos a través del ‘facetime’ del móvil porque están en Buenos Aires con Shakira y va al Camp Nou junto a su padre. “De noche con los focos es más chulo, con sol pierde”, dice Piqué sobre un partido que se jugó a las cuatro de la tarde.



En el vestuario se le ve haciendo broma, que eso es lo suyo:  “He hecho la manita dos veces, por si no han visto la primera”. Y mucho jijijaja. ¿Para cuándo un capítulo sobre la derrota de Anfield?

La inadmisible confesión de Piqué

Después del partido, Piqué se va a cenar con Hiroshi Mikitani, el dueño de Rakuten, al que le dice: “¿Recuerdas la fiesta de Nueva York?”, “lo que me costó convencer a Valverde de que nos dejara ir. Hasta cinco veces fui a hablar con él para decirle que era bueno para el equipo y era importante. Él me preguntaba por qué y me decía que no veía razones para que fuéramos de fiesta, no lo entendía. Quisiera o no, íbamos a ir a la fiesta”.

Se trata de unas palabras que adquieren un tono de gravedad extrema. "Quisiera el entrenador o no, íbamos a ir de fiesta". ¿Por qué? ¿Porque así lo decidió él? ¿Porque él manda más que el entrenador y que el presidente juntos? Cuando un entrenador dice que no, es que no. Pero lo que diga el entrenador a Piqué le da igual. Desde que llegó al Barça ha sido un niño consentido al que se le ha permitido hasta el más mínimo capricho. Y más desde que trajo el sponsor al club. Nadie se atreve con él, él lo sabe y se aprovecha.

Sencillamente lamentable que Piqué pueda decir eso en público y que presuma de haberlo dicho en una serie de su amigo. Piqué ha quedado retratado. De paso ha retratado al entrenador y, por el mismo precio, ha dejado retratado al presidente. El Barça no es su cortijo particular y si lo que quiere es ir de fiesta, que vaya. Pero que se gane la vida en Andorra o con la Copa Davis y deje de poner la mano a fin de mes para que le caigan los billetes de la caja del Barça a cambio de un rendimiento menguante que va a menos a medida que pasa el tiempo.