2019-12-05 01:12 Real Madrid Por: Fede Peris

Tsunami Democrátic pone en el centro de la diana el autocar del Real Madrid

Las movilizaciones independentistas para el clásico incluyen la posibilidad de cortar la señal televisiva para impedir al mundo disfrutar del Barça-Real Madrid del 18 de diciembre en el Camp Nou.



Javier Tebas decidió aplazar el clásico Barça-Real Madrid por temor a que se produjeran incidentes extradeportivos. Pero aunque el partido se dispute casi dos meses después, el riesgo de alteraciones de orden público sigue en pie. Los dos grandes objetivos de Tsunami Democrátic, que está detrás de la movida independentista, pasan por el autobús del Real Madrid y cortar la señal televisiva que permitirá que el partido se pueda ver en todo el mundo.

El Real Madrid está en alerta desde que se aplazó el Clásico al 18-D. La cacicada de LaLiga al aplazar la fecha del partido y ha hecho que crezca la tensión en la Ciudad Condal. El Tsunami Democràtic ya ha avisado de sus intenciones de "jugar" el encuentro.



El Real Madrid tiene temor y pavor ante la situación insostenible que se ha creado por el Clásico. El independentismo ha amenazado con colarse en el partidazo del 18-D para tener visibilidad total a nivel mundial. Los CDR pusieron en jaque el enfrentamiento entre madridistas y culés obligando a cambiar la fecha del encuentro por los disturbios provocados en la ciudad. 

En la anterior ocasión trataron de enmarronar la situación amenazando con cortar la señal televisiva del Barça-Madrid. En el plan maestro pasaba por hackear la retransmisión y privar a millones de espectadores, a nivel mundial, para que disfrutasen del partido. “Con la fuerza de la gente haremos visible la situación de excepcionalidad que vive el país”, lanzaban en tono amenazante desde Tsunami Democràtic.

La Policía ha recibido el aviso de que ya van más de 10.000 ‘afiliados’ a la manifestación que tendrá lugar en la Ciudad Condal el 18-D. Una manifestación que desembocará en el Camp Nou como núcleo duro y de máximo interés. Fuentes policiales aseguran que no temen una invasión de campo ya que podrían controlarlo fácilmente, pero avisan del riesgo que tendrá ver la llegada del Real Madrid.



El foco estará puesto en el autobús. Allí sí que se esperan movimientos. La idea pasa por no dejar entrar al estadio a la expedición madridista. También preocupan los exteriores del recinto por la propia seguridad de los propios aficionados merengues desplazados hasta el campo. Una situación que ha provocado Tebas aplazando el duelo y que seguirá vigente hasta que no se termine y aterrice el avión en la capital de España.


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