2019-12-16 00:12 FC Barcelona Por: Fede Peris

¡¡Qué malo es Odegaard!! Recital de despropósitos ante el Barça

Odegaard está muy verde para lucir en un equipo que aspira a ser campeón. Si Zidane (que lo conoce bien) no lo quiere y ya lleva tres cesiones, por algo será.



Ya sabemos que Florentino Pérez lleva 15 años buscando al Messi del futuro para hacer contrapeso al varapalo que el crack argentino le ha dado al Real Madrid en el recuento de títulos desde que viste la camiseta del Barça. 

Y año tras año la prensa de Florentino nos va vendiendo fenómenos que serán mejores que Messi. Desde Jesé a Vinicius pasando por Isco, Asensio, Ceballos y hasta el mismísimo Mariano. A todos les han otorgado por adelantado el Balón de Oro. Y de todos han hablado maravillas de sus proezas, fundamentalmente proezas en los entrenamientos.



Martin Odegaard es un de ellos. Es tan bueno, tan bueno... que no está en el Real Madrid y ya lleva tres cesiones. Dicen que sólo tiene 20 años. Ansu Fati con 16 ya jugaba en el Barça. Y Messi con 18 años le metía hat tricks al Real Madrid. 

Es tal la necesidad que tienen en Madrid de inventarse un nuevo Messi que vista de blanco que han optado por convertir a Odegaard en su gran esperanza. Pero el chico es lo que es. Correcto para la Real Sociedad. Poca cosa para un equipo que aspira a ganar títulos, aunque este no es el caso del Real Madrid de los últimos tiempos, el del nadaplete.

Odegaard dio ante el Barça un recital de despropósitos

Odegaard es otro Canales llamado a destacar en la Real Sociedad o en el Betis, pero difícilmente podrá triunfar en un equipo que aspre a ganar algo. Ante el Barça fue su prueba de fuego y, aunque los comentaristas de la tele pusieron gran interés en loar sus hazañas, lo cierto es que no dio una a derechas. Quería jugar el partido de su vida e intentó cosas imposibles que, naturalmente, no le salieron porque no es Messi. No le salió una sola asistencia de gol, perdió muchos balones buscando el pase mágico y hasta llegó a la¡nzar un córner enviándolo a donde no había nadie. Y sus "peligrosísimos" disparos, todos a las nubes. Un recital de despropósitos. 



Habrá que seguir hablando de lo bien que lo hace Odegaard en los entrenamientos, porque con partidos como el de ayer, ante un rival serio, Odegaard demostró estar muy verde. Y ya tiene 20 añitos, una edad en la que los futbolistas dan el salto o se quedan definitivamente. 

Si el futuro del Real Madrid debe pasar por Odegaard, Vinicius y Rodrygo, el Barça puede respirar tranquilo. 

 


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