2019-12-22 03:12 Especial Clásico Por: Fede Peris

¡¡Lección de valores de Piqué al señorío perdido del Real Madrid!!

Valores del Barça, 1 - Señorío del Real Madrid, 0. Piqué hizo con la afición del Barça lo que ningún jugador del Real se atreve a hacer con el Bernabéu.



Durante el clásico se produjeron algunos momentos de tensión, que el sector de radicales del Camp Nou situados en el Gol Norte aprovechó para lanzar algún insulto. Por ejemplo a Sergio Ramos para afearle una entrada violenta, algo que forma parte de su estilo futbolístico, y a su edad ya no le vamos a cambiar.

Fue entonces cuando ese grupo de aficionados empezó a corear aquello de "¡Ramos, hijo de puta!". El cántico apenas duró 15 segundos, porque Gerard Piqué se acercó a la banda y los mandó callar. Piqué, el odiado Piqué, el golpista Piqué, el antimadridista Piqué, salió en defensa de su rival y además compañero y amigo.



Piqué hizo un gesto a ese sector de radicales señalándoles con un dedo de la mano que "no". Por ahí no vamos bien. Y se acabaron los insultos a Ramos. Así de sencillo.

Lección de Piqué al señorío perdido del Real Madrid

Gerard Piqué encarnó con su comportamiento los valores del barcelonismo. Ante todo deportividad, la misma deportividad que se echa en falta en las visitas que hace el FC Barcelona a la capital de España. Por ejemplo cuando el pabellón en pleno donde juega alquilado el Real Madrid de baloncesto corea al unísono aquello de "¡Mirotic es una rata!". Cuánto echan en falta entonces los deportistas del Barça el señorio de alguien en el Real Madrid que mande callar a la grada. Pero ese señorío se perdió hace tiempo. Es más, incluso empleados cualificados en nómina del Real Madrid son los primeros en sumarse a lo de "El Barça es la mayor panda de ratas de la Euroliga". Y se queda tan ancho. Y ahí sigue, como si nada, y cobrando como premio a sus groserías.

Gran lección de Piqué. Lo malo es que en Madrid nadie recogerá el guante y se atreverá a callar a su afición cuando le insulten a él. Al menos, hasta ahora a nadie se le ha ocurrido hacerlo. Y no será porque a Piqué le silban los oídos cuando juega allí.



Valores, 1 - Señorío, 0.


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