2020-01-09 19:01 FC Barcelona Por: Fede Peris

Arturo Vidal se come a sus críticos con hechos

El entorno mediático cruyffista/guardiolista le quiere echar del Barça, pero él responde con hechos: seis disparos a puerta, seis goles.



Los puristas del entorno culé entregado a una filosofía que más parece una secta, tienen cruzado a Arturo Vidal desde que llegó. "Si Arturo Vidal se encuentra cómodo en este Barça, mala señal", llegó a decir anoche en TV3 un patético gurú del fundamentalismo del tiki taka.

Parece que el excelente rendimiento de Arturo Vidal molesta en algunos sectores del fundamentalismo cruyffista/guardiolista del Barça, que no acepta que al fútbol se puede jugar de mil maneras y que el entrenador está obligado a jutilizar la manera que mejor aproveche las condiciones de sus futbolistas.



Los nostálgicos del Dream Team

No quieren entender que cuando al Barça se le complican los partidos, hay que morder. No basta con jugar al primer toque en el centro del campo sin acercarse al área rival. Hay que morder y llevar la pelota arriba. Y eso es lo que hace Arturo Vidal, mal que les pese a muchos nostálgicos de las cuatro ligas y los seis competiciones europeas perdidas por un equipo que se llamó Dream Team  y que perdió mucho más de lo que ganó. 

Pero a este Barça le obligan a ganarlo todo. Y todo lo que no sea sacarle 17 o 19 puntos al Real Madrid, como sucedió en los dos últimos años de Valverde, es un fracaso. Y han elegido a Arturo Vidal como cabeza de turco. El Inter de Milán ha descubierto que al chileno no se le hace justicia en el Camp Nou y ha venido a por él ante el alborozo de los puristas del tikitaka, una fórmula que equivale a fracaso si no están Xavi e Iniesta para llevarla a la práctica. ¡Y no están!

La cuestión es que Valverde necesitaba un revulsivo para salvar un derbi que tenía perdido en el descanso y recurrió a Arturo Vidal, quien no le falló una vez más. Anotó su sexto gol en esta Liga (es suplente) en su sexto disparo entre los tres palos. Seguramente a los puristas fundamentalismas y nostálgicos del pasado les habría gustado más que Arturo Vidal no hubiera salido en Cornellà y no hubiera materiaizado en gol la extraordinaria asistencia de Luis Suárez (otro que no gusta al fundamentalismo). Así el Barça habría perdido y ahora podrían estar reclamando la vuelta de Guardiola.



Vidal ya es el cuarto máximo goleador de la plantilla, sólo por detrás de Messi, Suárez y Griezmann, y jugando en cuentagotas. ¿Qué más tiene que hacer, además de su oscuro trabajo de destrucción, para que se le reconozca su calidad y se le permita ser considerado como un culé más?

Pero Arturo Vidal salió y marcó. Y dejó con el culo al aire a los ciegos que se empeñan en aferrarse al pasado y no evolucionan. Afortunadamente, el que manda es Valverde. Y a Valverde sí le gusta Arturo Vidal, especialmente en su faceta de revulsivo. Suerte que el Barça tiene entrenador y no está en manos de las alucinaciones del entorno mediático que hace más daño que bien.   

 


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