2020-02-16 23:02 FC Barcelona Por: Fede Peris

Este líder de pacotilla no es nada sin el comodín del árbitro

El modesto Celta ha puesto al descubierto las miserias del Real Madrid, que sin el comodín del árbitro es incapaz de resolver sus partidos.



Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El Real Madrid es un líder de pacotilla, por mucho que la fanfarria mediática de palmeros pelotas se empeñe en manipular la realidad y engatusarnos con las virtudes de un equipo que sólo han visto en sueños. Hoy el Madrid ha demostrado que sin el árbitro no es nada, que no juega a nada y que anda muy justo de calidad entre sus jugadores.

El Celta le ha pintado la cara al Real Madrid

El Celta, uno de los equipos involucrados en la zona de descenso, le ha pintado la cara al Real Madrid y le ha empatado en el Bernabéu. Y le ha empatado porque para eso está el árbitro siempre. Para echarle una mano al Real Madrid con un penalti que sólo ha visto él. Pero de penalti en penalti, y tiro porque me toca, el equipo blanco aguanta y resiste en lo alto de la tabla. Después de ver el agarrón/blocaje/empujón a Messi dentro del área que el árbitro no consideró penalti en Sevilla la semana pasada, el penalti que hoy el colegiado Alberola Rojas ha señalado contra el Celta no ha hecho más que confirmar que esta Liga es un fraude y que está decidido por real decreto que el campeón sólo puede serlo el Real Madrid.



El Real Madrid tira del comodín del árbitro

El Real Madrid va tirando del comodín del árbitro toda la temporada. Desde el inaudito y reciente bloqueo a Militao ante el Sevilla que permitió al Madrid librarse de un gol, al penalti del otro día de Casemiro a Morata, que no fue sancionado como penalti, lo de hoy no debe extrañar a nadie. Hazard golpea el balón y lo envía fuera de fondo, choca con el portero del Celta, con el balón ya fuera del campo y al árbitro le ha faltado tiempo para salir en auxilio del Real Madrid y pitar penalti. El Barça ganó ayer y había que echar una mano para que el Real Madrid conserve el liderato. De vergüenza en vergüenza, esta liga está bajo sospecha de fraude.

El Madrid de Zidane no juega a nada

El Celta, casi desahuciado con el descenso, le sacó los colores al Real Madrid en el Bernabéu y demostró que Zidane sólo es una flor, y nada más. Una flor que puede brillar o que también puede marchitarse. Hoy, ni flor ni gaitas. El Celta ha sacado a relucir todas las miserias de este equipo que no juega a nada, sin más esquema que colgar balones al barullo... a ver qué pasa. Y ya se sabe: cuando se lanza al barullo, algún penalti puede caer. De hecho siempre cae uno cuando más falta hace. 

Y hubo otro penalti de Carvajal sobre Aspas en el minuto 43 en el que el árbitro se hizo el distraído. Muy lamentable todo, pero normal estando el Real Madrid por medio. 



El Madrid debió quedarse con 9 en el minuto 73

El árbitro ha estado muy espabilado para pitar. No ha necesitado ni VAR. Tan espabilado ha estado como distraído cuando Ramos entraba a rematar córners repartiendo leñazos a los defensas del Celta. Ramos tiene licencia para atizar. Y hoy se ha quedado descansado. Como Gareth Bale y Dani Carvajal, que han hecho dos entradas criminales en apenas tres minutos a Rafinha, el héroe del partido. Es normal que entren así. Saben que el árbitro no se atreverá con ellos. Y no se ha atrevido. Las dos entradas eran de roja directa. Primero Bale en el minuto 71. Luego, en el 73 ha sido Carvajal quien ha aparecido para rematar a Rafinha, que parecía haber salido sin rasguños de la primera entrada y había que hacer algo, porque estaba incordiando mucho. 

En el minuto 73 el Real Madrid debió quedarse con 9 jugadores por la violencia desatada por sus jugadores, pero para eso estaba Alberola. Para eso y para no enseñar tarjeta amarilla al consentido Sergio Ramos por intentar hacer trampas tirándose en el área. Por lo mismo le enseñaron tarjeta amarilla a De Jong en San Mamés. Pero Ramos es Ramos y el Real Madrid es el Real Madrid. A ver quién es el guapo que se atreve. Ya se sabe que hay dos reglamentos. Uno para el Real Madrid y otro para los demás.

400 millones tirados en delanteros para que marquen los defensas

La visita del Celta al Bernabéu, además de servir para confirmar el cambalache arbitral que hay montado alrededor del Madrid para que sea campeón (no es aceptable dos ligas en once años), ha servido para descubrir la verdad de un Real Madrid pobre de ideas y de calidad en su banquillo y entre sus jugadores. Ver a Sergio Ramos jugando de delantero centro en los últimos minutos daba para preguntarse ¿para qué ha fichado el Real Madrid a un 9 goleador como Jovic? Pero en Madrid nadie se lo preguntará porque está prohibido cuestionar las decisiones del ser superior. Tampoco nadie se preguntará por qué Vinicius es tan poquita cosa cuando se han pagado por él 48 millones. Y, por supuesto, nadie se preguntará por qué el Real Madrid se ha gastado casi 400 millones de euros en delanteros -que se dice fácil- para que los goles los metan los centrocampistas y los defensas.

Zidane actúa como un entrenador de equipo pequeño

Pero es lo que hay. Zidane ha quedado retratado cuando tras el 2-1 ha quitado a un delantero (Bale) para colocar a un defensa (Mendy). Decisión de entrenador de equipo pequeño. Así es el Real Madrid, y además jaleado por su público, que estaba encantado con el 2-1 robando al modesto Celta y disfrutando como si lo que le estaban ofreciendo fuera fútbol de verdad.

Los jugadores del Real Madrid no dan mil pases en cada partido. Sólo dan pena. Patada a seguir, tira p´alante y a ver qué pasa. Eso es el Real Madrid, un líder pacotilla que sin el comodín del árbitro estaría como en años anteriores, en el grupo de los comparsas a años luz del verdadero líder del campeonato español. 

Todo OK, Don  Florentino.


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