2020-08-25 08:08 Leo Messi Por: Redacción MB

Toda la verdad sobre la salida de Messi del Barça

Messi no se va. Le echan del Barça. Bartomeu necesita el dinero de su traspaso para cuadrar sus cuentas.



Joan Laporta no anda desencaminado cuando afirma que "sospecho que quieren vender a Messi". Messi no se va del Barça. Le echan. Y él mismo, consciente de la situación, entiende que sus días como jugador del Barça ya han acabado. Hoy ha comunicado al club oficialmente su deseo de abandonar el Barça vía burofax. Se avecinan días de tormenta en el Camp Nou

Una confabulación contra Messi desde dentro

El despido de Luis Suárez, por teléfono y en minuto y medio, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia que Messi ya tenía al borde del desbordamiento al enterarse de que Koeman no cuenta con Jordi Alba (el compañero que más asistencias le da) ni con Arturo Vidal, amigo personal y encargado de hacer el trabajo sucio que él no hace en el campo, ni con Arthur, un hombre con el que se entendía a las mil maravillas, que ha sido sustituido por Pjanic.



Messi ha entendido que desde los despachos del club se está urdiendo una confabulación contra él. Le están buscando las cosquillas con la esperanza de encontrárselas y de que sea él quien decida marchar y no sea necesario echarle.

Le están quitando a sus hombres de confianza para dejarle solo y desamparado ante el peligro mientras se garantiza la continuidad de jugadores que no gozan de la confianza del argentino.

Él no quiere irse del Barça, pero le están invitando a marchar. La economía del club hace aguas, el presupuesto superior a los mil millones previsto para esta temporada no se va a cubrir, los números rojos se van a apoderar de la gestión de Bartomeu y apenas está a siete meses de abandonar el club con la convocatoria de elecciones.



La marcha de Messi puede sanear las cuentas

Para entonces, Bartomeu necesita tener las cuentas saneadas. No puede dejar el club con déficit porque de acuerdo con los estatutos deberá responder con su patrimonio. Y ahora mismo, no existe mejor salida para maquillar las cuentas que un traspaso millonario de Messi, que puede dejar entre 300 o 400 millones, lejos de todas formas de su cláusula de rescisión de 700 millones.

El problema para Bartomeu son las prisas. Necesita tocar dinero de inmediato. Y el panorama del fútbol internacional, afectado por los contagios del coronavirus y los estadios vacíos, no invita a realizar grandes inversiones. ¿Quién va a fichar a Messi sabiendo que como mínimo durante un año no va a llenar su estadio? 

Dentro de un año Messi queda libre

Tal y como están las cosas, lo más inteligente es esperar un año. Para entonces, Messi quedará libre y podrá llegar gratis a cualquier club. Y esa es la solución que no le conviene a Bartomeu. Dentro de un año él ya no estará en el club y para entonces habrá tenido que hacer equilibrios para dejar las cuentas saneadas. Y se hace difícil imaginar que pueda hacerlo vendiendo a Luis Suárez, Jordi Alba, Rakitic, Arturo Vidal o Umtiti. 

Todo indica que Messi seguirá un año más. Muy cabreado, pero seguirá. Y se irá sin dejar un euro en las arcas del Barça. Y eso el barcelonismo tendrá que agradecérselo a Josep Maria Bartomeu, que ha dado muestras sobradas que no está capacitado para conducir un Ferrari como es Messi. El mejor jugador del mundo no ha encontrado a un presidente a su nivel. 

Mientras tanto Inter de Milán y PSG preparan su estrategia para llevárselo. 


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