2020-09-04 11:09 Leo Messi Por: Pedro Riaño

Messi ha demostrado ser más bobo que Bartomeu

Si Bartomeu ha estado torpe gestionando el caso Messi, el jugador no ha sido más listo jugando sus cartas.



Josep Maria Bartomeu ha demostrado ser torpe, muy torpe, en la gestión del caso Messi, que se le ha ido de las manos. Pero el futbolista no ha exhibido más luces con su estrategia. Mal asesorado, ha metido la pata hasta el fondo y ha perdido el respeto de una afición que durante 20 años se ganó a pulso. Peor no podía hacerlo.

No tenía las espaldas cubiertas

Cuando Messi se decide a dar el paso de dejar el Barça, se atreve a declararse en rebeldía en un club al que exige seriedad, pasa de presentarse a entrenar y cumplir con las obligaciones laborales por las que le pagan 100 millones al año y filtra que no va a jugar nunca más con el Barça, es porque tiene las espaldas bien cubiertas y sabe que puede hacerlo. O debería ser así.



Un órdago de esta naturaleza sólo se puede lanzar cuando uno sabe que tiene todas las de ganar. Su entorno nos engañó a todos con lo de la cláusula del contrato, dejando entrever que en su redactado se contemplaba su marcha. Y se suponía que lo tenía todo atado y bien atado con el City.

Acostumbrado a salirse con la suya en todo, Messi pensó que podía plantarse en el despacho de Bartomeu, darle la mano y despedirse de él para coger el avión rumbo a Manchester. Sin más, sin negociar nada. Pero Bartomeu, que muy espabilado no es, ha tenido las suficientes luces para decirle al padre de Messi que si se quiere ir, no hay problema, pero antes debe resolver el pequeño detalle de los 700 millones de la clásula. 

¿Quién es más corto de luces?

En este esperpento no queda claro quién es más corto de entendederas, si quien ha dejado que el incendio se expandiera o quien ha dado un paso en falso sin ningún comodín que le garantizara  una salida airosa. 



Messi prometió a Pep Guardiola que iría gratis al Manchester City. Y éste ya había puesto en marcha el comité de bienvenida. Pero si hay que pagar, que es el caso, nadie va a poner un euro. Ni 700 millones ni nada. Nadie se atreverá a negociar con el Barça sabiendo que no quiere vender (¿o sí quiere vender?). Porque el pufo, entre la ficha del jugador y el coste de traspaso, aún suponiendo que quede en la mitad de los 700 millones, supone una cantidad inasumible para todos. Y todos es todos. Y el City y el PSG no están para excesos sabiendo que la FIFA analiza con lupa todos sus movimientos financieros estando apercibidos de suspensión por sus chanchullos contables.

Messi va muy despistado

La cuestión es que Messi mentía cuando filtraba que la cláusula del contrato le daba la razón. De haberla tenido ya estaría en Manchester. Ha negociado con los papeles mojados y ha despertado el ingenio de Bartomeu, que no ha encontrado mejor respuesta que darle de su propia medicina. Si tú te quieres ir a las malas, yo quiero que te quedes a las malas.

Messi ha hecho el peor de sus regates. Lo suyo no son los despachos. Tampoco es despierto fichando consejeros. En eso empata con Bartomeu. Sus asesores le llevaron de cabeza al banquillo de los acusados por robar a Hacienda, que somos, todos y ahora le han engañado haciéndole creer lo que no era.

No se puede desestabilizar a un equipo más y mejor

Y ahora toca apechugar. Tiene un año por delante para tratar de arreglarlo e irse bien. Pero que empiece a entrenar ya, porque con jugadores que no van al trabajo lo normal es que a sus compañeros no les llegue para ganar nada. Lo ha hecho tan mal que el problema ahora no son los pésimos jugadores que Bartomeu le pone a su lado. El problema es él, que tiene a todos desconcertados y pensando en cualquier cosa menos en ganar la próxima Champions. No se puede desestabilizar a un equipo más y mejor. Florentino Pérez debe estar aplaudiendo con las orejas por la contribución de Messi al deterioro culé.

A Messi le ha dado un ataque de vedette y se ha convertido en un elemento nocivo de un vestuario que se siente despreciado. A lo mejor Messi sigue en el Barça un año más, pero a lo mejor también Koeman se agarra a su frase de que no quiere a jugadores que no deseen estar en el Barça y le deja un año en la grada. Todo depende de él y de su actitud. El Barça haría un mal negocio pagándole 100 millones sin utilizarle, pero él acabaría prematuramente su carrera. Un año en blanco, de los 33 a los 34 años, podría ser definitivo.

¿Derecho a decidir?

Han surgido muchas voces defendiendo "su derecho a decidir". Hasta Sergio Ramos se ha subido a este carro. También el Barça tiene derecho a decidir. Que se sepa, Messi no ha dejado de cobrar puntualmente durante 20 su contribución a la grandeza del club, nadie le ha hecho la vida imposible y sus condiciones laborales son excelentes. El trabajador mejor pagado de España se siente maltratado y se quiere ir. ¿Tan grave es lo que le está pasando en el Barça? ¿Tanto sufre? ¿Tanto cuesta entender que los contratos se firman para cumplirlos? Lo único que tiene que decidir es cumplir su palabra y respetar lo que firma, algo que ha hecho pocas veces porque hasta siete veces exigió al club mejorar las condiciones de los contratos que firmó.

Lo que más sorprende de este vodevil es que no parece que Messi esté viviendo un calvario en el Camp Nou. De ser así, lo tenía fácil. El 10 de junio dice que se va, y asunto resuelto. Pero entonces no dijo nada. ¿Por qué? Todo parece fruto de una rabieta o del consejo de alguien que le asesora mal en busca de dinero, mucho dinero, más dinero. Y esto, en el deporte profesional, huele muy mal. 


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