2020-09-13 06:09 Leo Messi Por: Pedro Riaño

Messi nos ha engañado a todos

Messi también le ha dado mucho al Barça, pero no ha sido gratis. Es fácil decir que no es un problema de dinero cuando le ha sacado al club mil millones de euros y se quiere ir gratis.



Era un mercenario y no lo sabíamos. Nos engañó a todos. Merecía acabar su carrera a lo grande, arropado por el club que se lo ha dado todo: una fortuna de mil millones y la entrada en los libros de historia de forma legendaria y gloriosa. Era de la casa, como Xavi, como Iniesta, como Puyol. Y merecía irse como ellos. A lo grande. Pero ha preferido sacar el hacha de guerra y buscar el conflicto para justificar su huida. Lástima que tenga un padre que sólo le habla de dinero porque no entiende de sentimientos, los mismos que tuvo el Barça para abrirle sus puertas cuando trajo a un niño de 13 años con la esperanza de que le resolviera su futuro. A él y a toda la familia.

Messi le ha dado mucho al Barça, pero no ha sido gratis

Messi también le ha dado mucho al Barça, por supuesto. Es el mejor y lo ha disfrutado a lo grande. Pero no ha sido gratis. Para retenerle ha habido que renegociar año tras año al alza sus estratosféricos contratos, hasta convertirle en el empleado mejor pagado de España, en el cliente número uno de Hacienda, que somos todos. Y aún así trató de engañarla con un fraude que el club le ayudó a tapar. También ahí se encontró con un padre ambicioso y hambriento de dinero, más dinero, mucho más, a cualquier precio.



Dicen sus filtradores que no se va por dinero. Claro, lo dice cuando ya le ha sacado más de mil millones de euros al club. Por supuesto que el dinero ya no le preocupa... gracias al Barça, claro,  que apostó por él con 13 años. Su padre no fue a Manchester, ni a París, ni a Milán a ofrecer a su chaval de 13 años a cambio de un tratamiento hormonal que él, con su trabajo, no podía costear. Vino a Barcelona. Eligió al Barça. Y no sólo le recibieron y atendieron con la corrección que él ahora no devuelve, sino que le abrieron las puertas del club al chaval, creyeron en él y le financiaron el costoso tratamiento para que creciera. Y creció física y humanamente gracias a la atención que recibió en todo momento del club. No era esta la respuesta que se esperaba de él veinte años después.

Sus diferencias con el presidente no pueden estar por encima del club

Como no se explica ante los socios y aficionados a los que tanto debe, sus filtradores oficiales han dejado caer que se quiere ir porque mantiene diferencias irreconciliables con el presidente. El mismo presidente que ya le ha dicho que si el problema es él, se va mañana mismo. Pero calla. Sus explicaciones no están a la altura del paso que se ha atrevido a dar sin duda en busca de dinero, más dinero, muchísimo más dinero. Es el defecto de los nuevos ricos. Nunca tienen suficiente.

Sus diferencias con el presidente no pueden estar por encima del sentimiento que se le supone debe tener por el club que le dio todo. Ha borrado 20 años de su vida de un plumazo. 20 años de gloria y de dinero. Mucho dinero. Ya se ha olvidado.



Le importa un rábano el proyecto del Barça

Pero si opta por irse vía burofax, como si el Barça sólo hubiera sido para él una estación de paso, deberá entender que él club le responda con la misma moneda. Si él quiere más dinero, el club está en su derecho de recuperar una parte de la inversión que hizo en él. Sólo una parte. O los 700 millones que marca la cláusula o jugadores de máximo nivel y con más futuro que él. Veremos si el Manchester City que tanto le quiere está dispuesto a desprenderse de De Bruyne o Sterling por él. O si el PSG que tanto le valora es capaz de enviar al Barça de vuelta a Neymar y Mbappé como torna valorando a Messi en su justa medida.

Cuando el Barça ha intentado picar por ahí, por ejemplo en París, ha tenido que irse con el rabo entre las piernas.Y ahora Messi quiere que el Barça hunda su proyecto deportivo, ese que tanto le preocupa, con una decisión caprichosa que, además, exige que le dejen marchar sin dejar un euro en las arcas de la entidad. Es tanto como admitir que le importa un rábano el club que ha sido su casa durante 20 años.

Messi no puede tener queja del Barça

Seguro que Bartomeu ha dado motivos a Messi para sentirse decepcionado. Pero Messi no puede tener queja. Ha cobrado religiosamente su contrato, entre diez y quince veces superior al del resto de sus compañeros, le han traído entrenadores y han echado a los que no le gustaban. Le han fichado a lo mejor de lo mejor. O al menos se ha invertido con esa intención. Y han despedido a aquellas estrellas que podían hacerle sombra.

Su propia grandeza ha matado a cracks como Coutinho, Dembélé, Griezmann, fenómenos en sus anteriores clubes. Y antes a Eto´o, Ibrahimovic o Villa, que triunfaron sin Messi al lado, pero acabaron dejando el Camp Nou amargados por el protagonismo de su compañero. Y es que pertenecer Barça de Messi significa someterse por completo a su juego. Lo que no es discutible es que, con mayor o menor fortuna, el club ha intentado siempre rodear al jugador argentino de los mejores y no es de recibo que ahora reciba las quejas de su estrella después de hipotecarse con los fichajes para proporcionarle satisfacción.

¿Qué pasó sin Maradona en el pasado y sin Messi en el presente?

Pero que nadie olvide que se fue Maradona y el Barça ganó la Liga con Archibald, un jugador del montón que dio mejor rendimiento que el número uno del mundo. Y que nadie olvide tampoco que sin Messi en los últimos años el Barça ha ganado 0-4 en el Bernabéu y le ha endosado una manita al Real Madrid en el Camp Nou. Hay vida más allá de Messi. Incluso puede ser mejor, aunque se pierda la magia de quien sacaba conejos de la chistera (a veces, casi siempre) pero participaba también como espectador privilegiado en fracasos estrepitosos sin arremangarse para revertir el desastre.

Mal compañero y peor capitán

El Barça sin Messi volverá a ser un equipo y no diez señores al servicio de uno que luego además se queja porque los demás son malos y aprovecha para borrarse de los fracasos, como si él no hubiera estado en el 4-0 de París, en el 3-0 de Roma, en el 4-0 de Liverpool o el 2-8 de Lisboa. Mal compañero. Y peor siendo el capitán.

Messi no se explica y filtra que no le gusta el proyecto del Barça. ¿Le gustará más el del City o el del PSG, que gastando más que el Barça ni ganan la Champions y en el caso del City acaba a 18 puntos del campeón en la Liga inglesa?

Lo que queda en el Barça sin Messi no es un desastre. Los proyectos del City o del PSG no son mejores, aunque dispongan de más individualidades. El Barça pudo equivocarse con Coutinho, Dembélé y Griezmann, pero no se quedó con los brazos cruzados cuando se fue Neymar y trató de rodear a Messi con lo mejor. Y el caso de Coutinho es sangrante. Un cero a la izquierda al lado de Messi, un fenómeno que marca dos goles y da una asistencia en apenas 15 minutos cuando tiene a Messi de rival. 

¿Jugó Messi en París, Roma, Liverpool y Lisboa?

Que Messi se quede tampoco garantiza al Barça que no se vuelvan a repetir las noches negras de París, Roma. Anfield o Lisboa. Todo eso ocurrió con Messi en el campo. Aunque parezca que esos días él no jugó. Realmente no jugó. Pero la culpa siempre es de los demás.

No puede ser que el empleado estrella de la empresa Barça pueda decidir quién debe ser el presidente de la entidad, el director general, el director de recursos humanos, su propio jefe o quiénes deben ser sus compañeros. Y eso ha estado ocurriendo en el Barça. 

Messi está intentando estafar a los socios del Barça

Messi ha iniciado la guerra con un pésimo planteamiento. Está intentando estafar al Barça y no se da cuenta de que su guerra no la ha planteado contra Bartomeu, sino contra los dueños del club, los socios, los que tanto le han querido y admirado. A ellos les quiere quitar 700 millones que son suyos, porque son del club que es de su propiedad. Ha errado el tiro y le ha salido por la culata. Qué mal aconsejado está. Después de 20 años merecía acabar su relación con el Barça de otra manera y no como un mercenario cualquiera, como un Figo más. ¡Qué pena! ¡Lo ha estropeado todo al final! Y qué lástima que no haya tenido un padre que le haya sabido hacer entender que su historia de amor con Barcelona no debía tener final.

Y todo por una prima de fichaje de 250 millones a sumar a los 300 garantizados de las próximas tres temporadas. Recuerda mucho a Maradona, que pudo haber firmado una época gloriosa en el Barça y apenas ganó cuatro títulos en los equipos en los que militó cuando se fue del Camp Nou.

El problema de Messi es que se le ha consentido demasiado y se ha acostumbrado a hacer lo que le da la gana como un niño mal criado. ¿Tan extraño resulta entender que el Barça no quiera dejar salir por su cara bonita a alguien en quien ha invertido mil millones de euros durante 20 años y que le dice que se va? ¿Tiene que permitir el Barça que se refuerce un competidor a su costa en la Champions League a coste cero? ¿Aquí solo el Barça tiene que pagar sus caprichos y a los demás les deben salir gratis sus encaprichamientos en el Camp Nou?

Leo, vete si quieres, pero antes devuelve al Barça lo mucho que ha invertido en convertirte en lo que eres ahora. Aunque parece claro que no todo lo hizo bien en tu periodo de formación. Nos engañaste a todos. Nadie imaginó que acabaríamos recordándote como otro Figo.


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