2020-10-12 20:10 Leo Messi Por: Redacción MB

Capitán sin estrellas: Messi ya no manda en el Barça

El despido de Luis Suárez y Arturo Vidal lleva mensaje para Messi: tu opinión ya no importa en el club.



Leo Messi ya no manda en el Barça. Le han quitado los galones. Sus opiniones ya no tienen peso y Bartomeu se ha echado en manos de Koeman otorgándole plenos poderes para hacer y deshacer. Ya nadie le pide a Messi su opinión, porque ya da igual lo que piense. Tampoco él está por la labor de implicarse más de lo justo y necesario. Su rendimiento en su última temporada en el Barça es una incógnita y ya se cruzan apuestas en Portales de Casinos Online en España sobre el nivel que ofrecerá el equipo azulgrana esta temporada, la última con Messi en sus filas. ¿Se irá por la puerta grande ganando títulos o manteniendo la dinámica perdedora de este año?

Bartomeu y Koeman sabían lo que hacían cuando apuntaron y dispararon con Arturo Vidal y Luis Suárez, los dos grandes apoyos de Messi en el vestuario del Camp Nou. Por un lado, se aligeraba la masa salarial de la plantilla del Barça, que superaba los márgenes impuestos por la FIFA. Por otro, desactivaban a Messi, que sin sus dos lugartenientes, pierde por completo la ascendencia que tenía hasta ahora sobre la plantilla.



Messi empieza a mandar

Messi fue uno más en la plantilla del Barça hasta que desaparecieron de ella Víctor Valdés, Carles Puyol, Xavi Hernández y Andrés Iniesta. Pero con la llegada de Neymar, que aún coincidió con los dos últimos, Messi empezó a ganar peso en el vestuario. La llegada posterior de Luis Suárez encumbraría a Messi a la capitanía perdida por un ya suplente Xavi, y Messi hizo y deshizo a su antojo en el Barça, recomendando entrenadores con la misma facilidad que les ponía la cruz y sugiriendo fichajes y descartes.

Recientemente el Tata Martino reconocía en una entrevista que un día tuvo que decirle a Leo Messi: "ya sé que una llamada tuya al presidente es suficiente para que me echen, pero no hace falta que me lo recuerdes cada día". La anécdota da una idea de la ascendencia que tenía Messi en el club.

El que manda ahora es Koeman

Todo eso coincidió con la etapa de Josep Maria Bartomeu al frente del club. En esa época no se tomaba una decisión importante sin conocer antes la opinión de Messi. Él no mandaba oficialmente, pero nada se hacía sin su visto bueno.



Con la liquidación de Luis Suárez y Arturo Vidal el club ha querido enviarle un mensaje a Messi después del episodio del burofax. Vuelve a ser uno más y el que manda ahora es Ronald Koeman. Suya es la decisión de cargarse al uruguayo y al chileno. Si le gusta a Messi, bien. Y si no, también. Con ambos mantenía Messi una convivencia muy estrecha, que incluso se extendía a sus relaciones extraprofesionales. Con su marcha, no sólo Messi está enfadado con el club. También Antonella, su esposa, íntima amiga de Sofía, la mujer de Suárez, y eso es importante de cara a lo que pueda suceder en el futuro.

Es el turno de Piqué y los catalanes

A Messi le encantaba Arturo Vidal por su carácter ganador. Venía de ganarle en la Copa América y de conquistar siete ligas consecutivas con la Juventus y con el Bayern. Era el tipo de futbolista que Messi reclamaba para un Barça que abusaba del toque pero al que le faltaba músculo. 

Y con Luis Suárez mantenía una conexión especial en el campo. Sin mirarse se encontraban. Juntos urdieron jugadas y goles inolvidables. Messi hizo grande a Suárez con sus asistencias y Suárez a Messsi sirviéndole goles cantados.

Ahora ya no están. Messi se echa a un lado y es el turno de los catalanes veteranos: Piqué, Busquets y Jordi Alba están llamados a empuñar la batuta de mando en el vestuario del Barça. Sucede que Bartomeu también los tiene enfilados y tratará de sacárselos de encima, al menos a alguno de ellos, en el mercado de invierno, para cuadrar los números antes de dejar el club. Messi se lleva bien con todos ellos. De hecho Leo era junto a Piqué el cabecilla del vestuario, el que proponía cuestiones a sus compañeros, el que organizaba las "asambleas". Ahora el trabajo quedará en exclusiva para Piqué, al que le sobra remango para aceptar el reto.

 

 

 


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