2020-10-14 15:10 Leo Messi Por: Redacción MB

Messi está nervioso y en Argentina ya lo han notado

Messi protagonizó una tangana ante Bolivia y confirma la línea mostrada en el Barça de jugador que lo protesta todo.



Leo Messi está nervioso y descentrado en este inicio de temporada que inició enviando un burofax al Barça diciéndole que quería irse. Luego vino el desengaño con el Manchester City, que se negó a negociar por él con el Barça. No le quedó más remedio que seguir, y eso le ha descentrado. En Argentina le han notado nervioso durante la concentración y los dos partidos que ha jugado con la albiceleste.

Y eso que el rendimiento de Messi con su selección ha sido superior al que habitualmente ofrece, destacando con jugadas de mérito y un buen entendimiento con Lautaro Martínez, un futbolista que ha sonado para fichar por el Barça.



Ante Bolivia, en La Paz, se las tuvo al final del partido con con un miembro del cuerpo técnico boliviano: "¿Qué te pasa, Pelado?", el grito Leo, que luego añadió un insulto referido a la concha de su madre, lo que organizó una tangana en la que los manotazos y empujones estuvieron a la orden del día.

La alegría del capitán y de la Selección siguió en el vestuario, con una foto grupal viralizada en redes sociales a través de Alejandro Papu” Gómez, quien escribió: “Siempre juntitos. Este es el camino”. Ahí Leo posó a pura sonrisa. Ya estaba ultra relajado. Ya había quedado atrás la bronca en el final del partido por un cruce con un auxiliar del seleccionado boliviano.

El asistente boliviano acabó pidiéndole disculpas, pero Messi insistió en su postura:  “Puteaste todo el partido. Vos hiciste el quilombo (lío)”. Y Messi se llevó una tarjeta amarilla.



 

El Messi tranquilo de toda la vida ha desaparecido

Este Leo Messi no es el Messi de sus 20 años de trayectoria en el FC Barcelona. Poco amigo de los tumultos, ahora es él el que los organiza. Y ya hay quien le ve amargado dentro de la concentración argentina. Lo cierto es que su comportamiento en España también ha variado radicalemente.

Esa imagen de hombre tranquilo se ha perdido para siempre. El Messi de ahora, a sus 33 años, discute todas las decisiones a los árbitros y ofrece una imagen de protestón que nunca se había visto antes. 

Es posible que Messi vea próximo el final de su carrera y se le hayan subido los humos de vedette a la cabeza, como si fuera un Cristiano Ronaldo cualquiera.

 

 


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