2020-11-22 12:11 Leo Messi Por: Redacción MB

El Barça juega con diez. Messi ni está ni se le espera: Sus números en el Metropolitano le retratan

Messi es nocivo para el Barça: sus 23 balones perdidos en el Metropolitano confirman que no es el líder que necesita este equipo.



Leo Messi, el futbolista extraterrestre capaz de hacer magia con el balón en los pies, no existe. Sus últimas actuaciones han sido más que decepcionantes, aunque no despejan la gran duda: ¿Messi no quiere o no puede?

¿Estamos ante el declive del mejor futbolista de la historia o se trata simplemente de un problema de actitud y falta de motivación defendiendo el escudo de un club del que está cansado y al que ya empieza a aborrecer?



¿No está a gusto en el Barça o en el fútbol?

Lo cierto es que su rostro y la gestualidad en el campo dan a entender que no está a gusto. Nada la sale bien. Lo que no queda claro es si no está a gusto con el Barça o con el fútbol.

Messi le hace mucho daño al Barça (1-0)

En el Wanda Metropolitano Messi contagió su apatía a los demás y les arrastró a un nuevo naufragio. Otro partido sin sus goles y asistencias. Ya son demasiados. Perdió 23 balones y sólo envió 36 pases buenos a sus compañeros. Leo Messi no ha marcado un sólo gol decisivo fuera del Camp Nou durante todo 2020. Ya no es un problema de París, Roma, Anfield, Lisboa o los clásicos. Es siempre así. Y su cara al final del partido, la cara de quien ha cumplido un aburrido trámite, aunque sea con derrota, y a otra cosa mariposa, lo dice todo.



Perdió 23 balones en el Wanda, una barbaridad si se admite que sólo dio 36 pases buenos. Ya no es sólo su incomodidad en el contexto del club, es su bajo rendimiento en el terreno de juego. Messi ha dejado de ser una solución para los problemas del Barça para convertirse en el problema. El problema capital que envuelve a todos los demás, porque si el líder no funciona todo el equipo falla.

¿Esta forzando la situación para que le dejen marchar?

Esos 23 balones perdidos incluso son una buena cifra si se compara con los 27 que perdió en Mendizorroza ante el Alavés o los 26 que perdió en el clásico ante el Real Madrid. Son datos muy preocupantes que confirman que Messi no está... y tampoco se le espera. ¿Está forzando la situación para que a todo el entorno del Barça se le acabe la paciencia con él y le abran la puerta de salida de par en par en el mercado de invierno? Sólo él lo sabe.

Koeman no se atreve con Messi

Koeman no se atreve a coger el toro por los cuernos. Ya lo intentó ante el Betis dejando a Messi en el banquillo, pero tuvo que hacerle salir en la segunda mitad ocultando su decisión tras unos supuestos problemas musculares. Koeman no se atreve con Messi, no quiere convertirse en uno de los muchos argumentos que va coleccionando el argentino para justificar dentro de unos meses (o unas semanas) su marcha del Barça. Y no se atreve a sacarle del campo para ver en acción a un equipo que se comporta como tal y no como diez jugadores al servicio de un líder que no quiere o no puede liderar nada.

Como si jugaran con diez

Opta descubre que Messi, acostumbrado a tocar, tocar y tocar más balones que nadie, apenas envió 8 pases a sus compañeros de ataque: 2 a Pedri, 1 a Griezmann y 5 a Dembélé. A cambio sólo se ofreció a recibir 9 balones de ellos (2 de Pedri, 2 de Griezmann y 5 de Dembélé). El dato refleja la escasa incidencia que tiene Messi en el juego de su equipo. Parece el Messi de siempre jugando con la Argentina de siempre.

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Y eso que Koeman le da libertad para que se mueva por donde le dé la gana. Quizá por eso enlazó más con los de atrás debido a su fútbol en retroceso: 8 pases a Sergi Roberto, 7 a Pjanic y 6 de De Jong. Pjanic, por su parte, le dio 12 balones y De Jong 12. Ya ni se entiende con Jordi Alba y el Barça se convierte tácticamente en un caos porque cuando hay que presionar al contrario en la salida del balón hay uno que dimite y los demás se tienen que multiplicar. Como si jugaran con diez.

 

 

 


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