2021-02-22 15:02 Real Madrid Por: Fede Peris

La Liga está peligrosamente adulterada para que la gane el Real Madrid

El penalti de Casemiro deja al descubierto el trato de favor arbitral al Real Madrid.



El Real Madrid ganó 0-1 en Valladolid jugando de pena, que es como viene jugando durante los dos últimos años. Y esa victoria, contrapuesta con el tropiezo del Barça, ha servido para que los palmeros de Florentino Pérez, los Roncero, Juanma Rodríguez, Efuardo Aguirre o José Luis Sánchez, se vuelvan locos antes de tiempo y ya hablen de que el Real Madrid ha ganado La Liga.

En caso de ser eso cierto, que está por ver, más por el propio Real Madrid que por los tropiezos que pueda seguir teniendo el Atlético, lo que no han dicho los gaiteros de Florentino Pérez es que esos tres puntos de Valladolid debieron ser uno si el árbitro hubiera hecho justicia y hubiera sancionado con penalti la falta dentro del área que cometió Casemiro.



Silencio sobre los malabares arbitrales favorables al Real Madrid

Pero sobre esas miserias, mejor correr un tupido velo. Esas cosas sirven para el Barça. Los medios madridistas generan la alarma social necesaria y ya tenemos el escándalo montado. Pero el silencio sobre los malabares arbitrales favorables al Real Madrid permite taparlo todo.

El penalti de Lenglet ante el Cádiz podía pitarse o no. Y el de Casemiro en Valladolid podía pitarse o no. La decisión final de los árbitros no admite dudas. Como dijo el Cholo Simeone hace unos años: "La Liga está peligrosamente preparada para que la gane el Real Madrid". Y si no es así, lo parece. 

Los dos penaltis, en la misma jornada, uno pitado y el otro no, pueden servir para decantar el nombre del campeón en favor del de siempre. Casemiro pisó a Kike Pérez y Cuadra Fernández (árbitro madrileño) decidió mirar hacia otro lado y disimular, que era mucho lo que había en juego y no era cuestión de tomar una decisión que molestara a Florentino Pérez, además convaleciente de coronavirus.



En cambio Martínez Munuera no tuvo dudas en el Camp Nou, seguramente también consciente de que Florentino Pérez se alegraría mucho con su decisión de pitar penalti contra el Barça a dos minutos del final. El contacto fue parecido y la intensidad también. Pero el desenlace opuesto. Las dos jugadas han servido para mostrar el lado más descarnado de la actitud arbitral y su capacidad para adulterar la competición.

Los árbitros transmiten confianza al beneficiado y desconfianza al perjudicado

Lenglet fue a despejar y se encontró la pierna del jugador del Cádiz. Casemiro pisó, seguramente sin querer, pero pisó a Kike Pérez dentro del área. Uno es penalti y el otro no. 

Además, parece que Martínez Munuera la tiene tomada con Lenglet. Fue el mismo árbitro que en el clásico del Camp Nou señaló aquel penalti tan absurdo sobre Sergio Ramos, cuando Leglet tiró de su camiseta para la derecha y el central madridista salió volando hacia la izquierda dibujando una cómica y teatral pirueta. A Martínez Munuera le faltó tiempo para picar. El mismo que no tuvo Cuadra Fernández para picar con Casemiro en Valladolid.

Con este tipo de decisiones los árbitros consiguen transmitir sensación de confianza al beneficiado y de desconfianza al perjudicado. Y el Real Madrid va como una moto, aunque ganando por 0-1. Es normal que la prensa chufletera de Florentino esté convencida a estas alturas de que el Real Madrid será campeón. 


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