2021-06-09 19:06 El Lado Oscuro de Laporta Por: Administrador

El lado oscuro de Laporta. Capítulo 24: Conferencias en California mientras el Barça se derrumba

Baño de masas en el Godó / Asesor de Cruyff /  Conferenciante en California / Cataclismo previsible / Desunión y autogestión / Desinterés por el fútbol catalán / Repartidor de abrazos / Pañuelos en el Camp Nou / Pide unidad Ventilador en marcha



Capítulo 24 del libro "El lado Oscuro de Laporta", de Pedro Riaño, en el que repasamos todos los detalles del primer mandato de Joan Laporta como presidente del Barça para entender su comportamiento en la actualidad. 

"¡No es Shakira!" Baño de masas en el Godó

Y para ahogar las penas, nada mejor que sacar a pasear el cargo ante lo más florido de la ciudad, lo mejorcito y más guapo de la sociedad civil catalana, esa a la que Laporta siempre se quiso incorporar. El Godó, por ejemplo. “¡Llega Shakira! Noooo, es Jan Laporta”, encabezaba Cristina Cubero en Mundo Deportivo su información para dar cuenta del rebomborio que la presencia del presidente azulgrana causó con su presencia en el village del Real Club Tenis Barcelona. Y es que Laporta siempre se movió como pez en el agua en el papel de protagonista acaparando flashes. La salud del Barça se encontraba en estado crítico, pero el presidente andaba metido de lleno en su objetivo de disfrutar de los mejores años de su vida. ¿Cómo iba a renunciar a ponerse ante los flashes en el Godó?




EL Lado oscuro de Laporta


Asesor de Cruyff en un pelotazo inmobiliario

Infoesports.com informaba el 30 de abril de 2007 de que el presidente invertía su tiempo profesional asesorando legalmente a Johan Cruyff en su participación en una de esas macro urbanizaciones de alto standing que tanto daño han causado al paisaje y al equilibrio ecológico de la provincia de Murcia. La urbanización era anunciada con el nombre de “Mosa Trajectum Johan Cruyff Golf Sport Resort “Según el proyecto inicial, la universidad Johan Cruyff construye un centro deportivo de gran capacidad que los promotores han asociado al nombre del ex jugador y ex entrenador del FC Barcelona para vender casas a un precio superior a los 300.000 euros ... Personas del entorno del holandés ya han decidido invertir en este proyecto".

Conferenciante en California mientras el Barça se derrumba

En mayo de 2007 Joan Laporta se desplazó a California para pronunciar una conferencia de hora y media de duración en la universidad de Stanford. El tema: 'Más que un club en el mundo'. Y mientras Laporta disfrutaba explicando las acciones solidarias que se podían hacer en el planeta con el dinero de los socios, el primer equipo, lo más importante del club, iba de mal en peor perdiendo todo lo que disputaba. Por ejemplo, la Copa ante el Getafe de manera humillante.  Para Josep Maria Casanovas el Barça, además de más que un club en California, era “un juguete roto (…) Fallaron todos, nadie se salva de la quema, incluido Rijkaard, que en el banquillo daba una imagen patética de pasotismo e impotencia. El Barça que quería ganar seis títulos esta temporada camina directo al precipicio, al siniestro total. Lo sucedido ayer no tiene perdón”.



En esa época el presidente no estaba para cuestionarse nada. Se mostraba sumido en un proceso de autocomplacencia superlativa. Y después de perder con bochorno incluido en Getafe (4-0), el equipo caería también en la liga regalando una competición que ya tenía prácticamente ganada. Mientras Laporta se dedicaba a arreglar el mundo dando conferencias en California, el Barça se hundía víctima de un desgobierno que se iniciaba en el presidente y quedaba reflejado en el rendimiento de los jugadores. Cuando uno quiere dedicarle los mejores años de su vida al club tiene que estar más pendiente del día a día para aplicar soluciones a problemas que no son nuevos y vienen de lejos en lugar de obsesionarse programando una agenda que le permita sacar a pasear su ego de vuelo en vuelo. Especialmente grave era la cuestión  de la actitud, sobre todo si tenemos en cuenta que si de algo había presumido Laporta durante su mandato era del compromiso de los jugadores con su proyecto. También con eso nos tuvo engañados. Y lo peor es que no le bastó equivocándose una vez. El año siguiente sería más de lo mismo. Y mientras tanto, Mascaró reclamaba “las notas, a final de curso”. Eso es exactamente lo que hizo Laporta sumido en una vergonzosa autocomplacencia.

 


EL Lado oscuro de Laporta


El cataclismo previsible en Getafe: 4-0

Miguel Rico no tenía nada que objetar al denigrante descalabro en Getafe. “La justicia de la abultada derrota es tan indiscutible como el cataclismo blaugrana era previsible. Lleva tanto tiempo jugando mal, que una cosa como la de anoche ya podía haber sucedido cualquier otro día y, lo que es peor, puede volver a suceder. Y lo malo es que, si como tememos llega, será en la Liga... tras regalar miserablemente la Copa.
Total, un desastre sin paliativos y del que alguien debe responder... aunque para esto no hay excusas porque no hay mayor desgracia que merecer la desgracia... y el irreconocible campeón de Liga y Copa de Europa se hizo acreedor a su suerte.
La desgracia merecida de un Barça más de Sylvinho que de Ronaldinho. Más de ‘SanBrotta’, patrón de los rivales del Barça, que de aquel campeón del mundo que nos tenía engañados.
Un Barça que se refleja en una afición cabizbaja, un equipo superado y un cuadro técnico tristísimo que transmite cualquier cosa menos optimismo. Y así estamos
”. Artículos como éste comprometieron tanto la estabilidad profesional de Miquel Rico en Sport, que acabó saltando para regocijo de un Laporta que se sacaba de encima a uno de los columnistas más incómodos.

Desinterés por el fútbol catalán

Mientras el  responsable del más que un club andaba atareado haciendo el bien en el Continente Negro, los presidentes de la Federación Catalana de Fútbol y del Espanyol firmaban a través de sus respectivas fundaciones un convenio de colaboración para potenciar el fútbol base catalán, asunto éste de escasa relevancia para el Barça de Laporta, que no podía dejar de resolver los problemas de la Humanidad para detenerse en cuestiones locales que apenas proporcionan eco mediático.

Repartidor de abrazos

Las desgracias nunca vienen solas y Laporta dio pie por esas fechas a un alud de comentarios poco o nada favorables acudiendo al Gran Premio de Fórmula 1 de Montmeló mientras el Barça B se jugaba, en el Miniestadi y ante el Alcoyano, sus últimas esperanzas de conservar la categoría en Segunda B.  Eso carecía de importancia para el presidente del más que un club. Tampoco era importante para Laporta respaldar al equipo de balonmano que esa tarde quedaría eliminado de la Copa de Europa perdiendo ante el San Antonio en el Palau. Lo mediáticamente rentable ese día era codearse con Flavio Briatore, fotografiarse con Bernie Ecclestone, que venía de hacer campaña pro PP en Valencia, y abrazarse a Michel Salgado y Roberto Carlos en Montmeló. Eso era la autocomplacencia. Qué lejos quedaba aquello de “Primer el Barça”. Y todo por una foto. En Sport descubríamos el interés del presidente por dejarse ver en Montmeló: “Laporta acudió al Circuit de Catalunya acompañado por un ‘fotógrafo personal’. Se trata de Ramón Pujol, jefe de protocolo del Barça que en ocasiones como esta se dedica a retratar al presidente con distintas personalidades. La pregunta es ¿para quién son las fotos?”. A ese retratero particular del presidente también lo pagaban los socios del club.

 


EL Lado oscuro de Laporta


Pañuelos en el Camp Nou

Coincidiendo con el primer aniversario del éxito de París, volvían los pañuelos, los silbidos y la bronca al Camp Nou. Una pancarta lo resumía todo: “Vergonya”. El Barça empataba a última hora con el Betis en casa y le servía en bandeja el título al Real Madrid. 

Al día siguiente escribía Miguel Rico en Sport: “Lo nunca visto. Récord mundial: 140.700 espectadores, en Montmeló... y, a la misma hora, 750 en el Mini Estadi donde el Barça B se jugaba la salvación ante el Alcoyano. Joan Laporta, el presidente blaugrana, dejó a los chavales y se marchó al Circuit de Catalunya para poder hacerse unas fotos con Bernie Ecclestone y para darle un par de besos a Flavio Briatore. Y es que, por lo visto y oído, a Laporta, ahora mismo, le interesa bastante más la Fórmula 1 que el fútbol base del Barça.

De hecho, si observamos las secciones inferiores, las cosas están que meten miedo. El Barça B, buque insignia de la cantera blaugrana, está a un paso de Tercera. El Barça C acaricia la desaparición y el juvenil de División de Honor quedó, en la Liga, a 19 puntos del Espanyol y en los octavos de final de la Copa ha sido eliminado por el Albacete. Unos resultados directamente proporcionales al caso que le hace el presidente a la cantera.

Por eso, ayer, lo importante era retratarse en Montmeló con la embajada madridista encabezada por Ramón Calderón y a la que se unieron Salgado, Roberto Carlos y Sergio Ramos. Además, Laporta también pudo saludar a Fernando Roig, propietario del Villarreal, club que, por cierto, ha comprado todo el fútbol base del Albacete. Justo. El mismo equipo que eliminó al Barça juvenil.

Luego, por la tarde, eso sí, el presidente Laporta presidió en el Camp Nou el partido del primer equipo ante el Betis. Y es que, claro, dadas las circunstancias, ya habría sido demasiado que se hubiera quedado a merendar en el motorhome de Renault, en vez de ir al estadio y predicar con el ejemplo. Es decir, apoyando incondicionalmente a un equipo en dificultades. Lo que él mismo ha pedido a los socios que hicieran con los mayores y lo que hubieran necesitado también los chavales del Barça B”

Santi Nolla, en Mundo Deportivo, lamentaba que “los dirigentes parecen haberse despertado tarde y lo han hecho de cara a la galería con bajadas del presidente al vestuario, gesto que difícilmente aprobaría Johan Cruyff, defensor a ultranza siempre de la independencia del vestuario de los directivos. Lo que parece evidente es que las broncas de esta semana no han surtido efecto”.

Pero Laporta no perdía la esperanza. Había llegado eufórico de Montmeló: “Si ganamos los cuatro partidos que quedan, ganaremos la Liga y seremos campeones”. Lo mismo que dijo esta misma temporada. El Barça no ganó los cuatro partidos ni fue campeón. 

Pide unidad quien más desunió al club

Suena a cómico que quien dedicó los años previos a los mejores de su vida a desunir el FC Barcelona, decidiera ahora reclamar unidad en torno a su persona para tratar de asegurar el título de liga. El 15 de mayo de 2007 infoesports.com recordaba que “él no está legitimado para pedir tranquilidad, porque, en su momento, tuvo el valor de poner un voto de censura a una junta directiva, de Josep Lluís Núñez, en plena temporada. Ese voto de censura se resolvió un 7 de marzo. Aquella temporada, el Barça ganó la Liga cuatro jornadas antes de terminar, y también ganó la Copa del Rey y la Supercopa de Europa. Sin embargo, Laporta presentó un voto de censura contra la junta directiva. Y ahora pide unidad para el sprint final de la Liga.

Laporta, faltaría más, puede pedir lo que quiera, pero, moralmente, hay cosas que no debería decir. Da vergüenza, al igual que el equipo " Ese equipo no era el prometido por su presidente a principio de temporada, cuando hablaba de optar a los siete títulos. Ni Supercopa de Europa, ni Mundialito de clubs, ni Champions League, ni Copa del Rey ni Liga…

Ventilador en marcha

Lluís Mascaró tenía convenientemente orientado el ventilador ese día: “Si el Barça se encuentra ahora en esta dramática situación es por culpa de sus propios errores. Sobre todo los cometidos por los futbolistas. Resulta paradójico, por no decir impresentable, que Deco –uno de los líderes naturales de este vestuario– asegure que, ahora que ya está casi todo perdido, el equipo debe sacar el “orgullo y el carácter” y actuar “con responsabilidad”. ¿Significan sus palabras que hasta este momento no lo habían hecho? El luso-brasileño reconocía de esta forma el comportamiento poco profesional que han demostrado algunos jugadores a lo largo de esta temporada y que el público ya ha criticado abiertamente, en los últimos entrenamientos, con gritos de “¡Peseteros!” y “¡Mercenarios!”. Unos gritos que antes sólo se oían en el Bernabéu.

Está claro que hay muchas cosas que deben cambiar a partir del día 17 de junio. Incluso puede que se deban tomar decisiones impopulares, cuyo coste ya se está dispuesto a asumir si es en beneficio del club”.

A diferencia de lo que sucedía diez años atrás, cuando pasara lo que pasara la culpa era del presidente y de sus directivos, Lluís Mascaró mostraba en sus escritos un preclaro conocimiento de lo que Laporta deseaba leer. La responsabilidad era en exclusiva de los jugadores, a poder ser de los que había fichado Rosell: Deco, Márquez y Ronaldinho, por ejemplo. La caza de brujas no había hecho más que empezar. Al margen del presidente y sus directivos, cuya actuación había sido impecable, los grandes hallazgos del secretario técnico, los Thuram, Zambrotta, Gudjohnsen o Ezquerro, se iban de rositas. El fiel Mascaró ya tenía bastante con Deco y Ronaldinho. Ah, y de decisiones impopulares, ni una. También para eso había que saber. Y es que en el Barça sobraban muchas cosas, no sólo determinados futbolistas. También sobraba intoxicación. No se atrevieron con Deco y Ronaldinho. La autocomplacencia daba para un año más en blanco. Y es que tratándose Laporta sí rige aquello de tropezar dos veces con la misma piedra.

Mañana, capítulo 25

Los tres iluminados /  Crisis global / Sus negocios en México /  ¡Viva Txiki! /  Le puede el rencor y el odio /  El imperio del pasotismo /  Miedo al Palau /  Fiesta por todo lo alto /  Poco preocupado con el basket


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