2021-11-24 08:11 Real Madrid Por: Carlos Muñiz

El árbitro le roba la cartera al Benfica en el Camp Nou

El "Efecto Xavi" no cambia las viejas tradiciones: Dos partidos, dos atracos al Espanyol y el Benfica, y un gol (de penalti) en 180 minutos.



El ‘efecto Xavi’ ya empieza a notarse en el Barcelona. Y no, no tiene nada que ver con el corte del césped o con las actuaciones teatrales de sus jugadores rodando como croquetas sino con el jugador número 12 de los culés, el árbitro.

Si al Espanyol hace unos días le atracaron con un penalti que sólo existió en la imaginación del árbitro, este martes frente al Benfica volvimos a vivir en el Camp Nou una situación esperpéntica con el mismo beneficiado de siempre, el Barcelona.



Y es que a los portugueses les anularon un gol mediada la primera mitad del encuentro de auténtica vergüenza. Un saque de esquina, que fue tocado desde la parte más externa del círculo por parte del Benfica, acabó con un remate en forma de golazo por parte de Otamendi.

Los árbitros se inventaron la salida de la pelota

Sin embargo, el árbitro se inventó una supuesta salida de la pelota en su vuelo por el aire para anular el gol del jugador argentino. Una situación absolutamente imposible de controlar pero que deja muchas dudas, tantas como que parece que la pelota no termina de salir por completo.

Eso sí, lo que es evidente es que ante la duda…ayuda al Barcelona. Y es que Xavi ha recuperado el mejor estado de forma arbitral del club. Ante el Espanyol, ‘atraco’ de manual. Ante el Benfica, otro ‘robo’ con gol anulado.



El famoso ‘¿qué más quieres que te dé?’ va a empezar a quedarse corto. Menuda lista de ayudas claves en solo dos partidos. En el Camp Nou hay que llevar cuidado con la cartera.

Y a todo esto, el cambio experimentado por el "Efecto Xavi" en el juego del Barça consiste en dos partidos, 180 minutos y un gol... de penalti. Para este viaje no necesitaban tantas alforjas. Koeman debe estar disfrutando desde el sofá de casa, con los bolsillos llenos y confirmando que el problema del Barça no era él.

 

 


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