2020-11-23 20:11 Leo Messi Por: Redacción MB

A Messi se le multiplican los enemigos en el vestuario

Messi no se siente cómodo en un vestuario en donde ha perdido el cariño de sus compañeros, que se cuestionan lo que cobra dando tan poco en el campo.



Primero se le fueron Neymar y Mascherano y luego Luis Suárez y Arturo Vidal. Leo Messi, que pidió sin éxito el regreso del brasileño y el fichaje de Lautaro, se ha quedado sin apoyos y aislado en el vestuario del Barça.

De llevar la voz cantante respaldado por sus fieles, se ha convertido en uno más. Se representa a sí mismo únicamente, aunque sea el capitán. Y empieza a notarse incómodo en el vestuario del Camp Nou, en donde se siente respetado, pero no querido.



Incluso el respeto lo va perdiendo a cada partido que pasa, porque son muchos los que se cuestionan que esté cobrando 100 millones al año teniendo en cuenta lo poco que le da al equipo, especialmente desde que se enfadó con el presidente e hizo un amago de marchar.

Crece el número de jugadores descontentos con Messi

Lo cierto es que el número de descontentos con Messi va en aumento.. Son muchos los que no le perdonan el trato que le ha dispensado a Griezmann y la arrogancia con la que mira a los jóvenes que no son de su cuerda.

Aún mantiene ascendencia sobre los nuevos, los Ansu Fati, Pedri y compañía. También sobre las vacas sagradas, los que llevan muchos años con él y ostentan la capitanía, como él. Son los casos de Piqué, Busquets, Jordi Aba o Sergi Roberto. Pero pocas más adhesiones le quedan. 



De hecho, no goza de las simpatías de Griezmann y el clan francés que completan Lenglet, Umtiti y Dembélé. Tampoco es santo de la devoción de Ter Stegen, que entiende el fútbol de otra manera, sin vedettismos. Frenkie de Jong no le ríe las gracias, no lo necesita. Y otro que le ha sufrido y no tiene buen concepto de él es Riqui Puig, a quien Messi no le perdona un túnel en uno de sus primeros entrenamientos con la plantilla profesional. 

Lo cierto es que Leo Messi está muy lejos de ser aquel chico tímido sin más ambición que jugar, jugar y jugar. Ganar, ganar y ganar.

Se ha convertido en una vedette que se lo ha creído y son muchos los que piensa que ha exagerado las formas con el club y se sienten dolidos porque ha querido dejarles en la estacada. Si no lo ha hecho ha sido porque no ha podido, y no por falta de ganas. Y, aunque no le muestran su rechazo, tampoco cuenta con su estima.


Deja tu Comentario