El Barça pasa al ataque: demanda a Florentino y le exige pruebas inmediatas
La guerra entre FC Barcelona y Real Madrid ha entrado en una nueva dimensión. Lo que empezó como un enfrentamiento institucional por diferentes asuntos ha terminado desembocando en una batalla judicial que amenaza con marcar el futuro de las relaciones entre ambos clubes.
En el Camp Nou han dicho basta. Las últimas declaraciones de Florentino Pérez han sido interpretadas como una línea roja traspasada que ya no están dispuestos a tolerar. El mensaje es contundente: o presenta pruebas o deberá responder ante los tribunales.
La tensión entre las dos entidades más poderosas del fútbol español vive uno de sus momentos más delicados. Habrá querella contra Florentino, pero la cosa no quedará ahí. El club dispone de un dossier periodístico en el que también saldrán afectados periodistas y medios que han jugado a la ligera y maliciosamente con la idea de que "el Barça compra árbitros". Y tendrán que demostrarlo ante el juez o retractarse y pedir perdón.
En el Barça consideran que las acusaciones lanzadas desde el entorno madridista dañan gravemente la imagen del club. Y han decidido pasar a la acción.
La demanda ya está preparada. Y podría transformarse en una querella si no se produce una rectificación pública.
"Que lo demuestre o que pague": el Barça endurece su respuesta
Dentro del club azulgrana existe una enorme indignación. Los dirigentes culés sostienen que no existe ninguna prueba que demuestre una alteración de la competición. Por ese motivo consideran inaceptable que se siga jugando con esa idea y vinculando al Barça con supuestos beneficios arbitrales sin resoluciones firmes que lo acrediten.
También sostienen en el Camp Nou que no es raro que el Madrid se encuentre solo en su cruzada por Negreira. El resto de clubes también encuentran cómica la posición de Florentino, disfrutando de penaltis que no son y quejándose de los árbitros.
La postura del club es clara. Si alguien sostiene públicamente que hubo manipulación deportiva, debe aportar pruebas concluyentes. Y si no puede hacerlo, entienden que deberá asumir las consecuencias legales de sus afirmaciones.
El mensaje lanzado desde Barcelona es inequívoco. La paciencia se ha terminado. En el Camp Nou recuerdan que los pagos fueron declarados y presentados a Hacienda puntualmente. Y entienden que obrando así difícilmente puede hablarse de corrupción.
La defensa azulgrana insiste en que los pagos investigados fueron realizados mediante facturas y declarados fiscalmente. Esa circunstancia es utilizada por el club para defender que no existió ocultación alguna.
Los responsables blaugranas mantienen que una cosa es el debate jurídico, que sigue abierto, y otra muy distinta presentar determinadas conclusiones como si ya estuvieran demostradas. Es lo que está sucediendo: un juicio paralelo e interesado en donde ya se ha dictado sentencia antes de que la propia justicia desarme sus afirmaciones.
Por eso consideran especialmente grave que se utilicen expresiones relacionadas con campeonatos supuestamente adulterados.
El caso Negreira reabre una guerra que parecía dormida
En Barcelona también recuerdan que durante los primeros momentos del llamado caso Negreira el Real Madrid mantuvo una posición de desinterés absoluto. Por eso sorprende especialmente el endurecimiento del discurso producido en los últimos años. Curiosamente a raíz de las diferencias surgidas alrededor del proyecto de la Superliga. Laporta dejó tirado a Florentino y éste respondió a la "afrenta" con Negreira.
Sin ir más lejos, las últimas elecciones del Real Madrid han servido para recordar el episodio de Florentino en la asamblea del club afirmando que "necesitamos a un Barça fuerte", refiriéndose a la ayuda prestada a Laporta con una de sus palancas.
Sea como sea, el conflicto ya ha superado el terreno deportivo y ahora la batalla entre Barça y Real Madrid llega a los tribunales. Lo que está en juego es la imagen institucional de dos gigantes del fútbol mundial.
El Barça considera que ha llegado el momento de defender su honor por la vía judicial. Y Florentino Pérez deberá decidir ahora si mantiene sus palabras o rebaja la tensión.
La respuesta puede marcar el futuro inmediato de las relaciones entre ambos clubes, que ahora mismo están rotas, como lo demuestra le hecho de que Florentino se haya negado a pisar el Camp Nou o Montjuïc los dos últimos años.

