El Madrid golea en Alemania y descubre dos caras: Mbappé manda y Cucurella paga una vieja deuda
El Madrid empieza a parecerse al equipo de Mourinho
El 0-3 ante el Schalke deja buenas sensaciones en el Real Madrid. El equipo blanco fue superior, controló el partido y encontró espacios para castigar a un rival que apenas pudo inquietar durante buena parte del encuentro.
Mourinho pudo comprobar además que sus futbolistas empiezan a interpretar mejor lo que les pide. Presión, intensidad y velocidad después de recuperar el balón fueron algunas de las constantes de un Madrid que ofreció una imagen bastante más convincente que en anteriores ensayos.
Y hubo un protagonista que vuelve a asumir el papel que se espera de él.
Mbappé empieza a tomar el mando
Kylian Mbappé volvió a aparecer como una de las referencias ofensivas del equipo. El francés está llamado a ser mucho más que el gran goleador del proyecto: Mourinho quiere convertirlo en uno de los líderes del nuevo Real Madrid.
Su influencia aumenta a medida que avanza la preparación y el francés empieza a mostrar una conexión cada vez mayor con sus compañeros. El Madrid necesita que Mbappé sea decisivo desde el primer día y en Gelsenkirchen volvió a dejar señales positivas.
Pero el partido también tuvo un nombre inesperado.
Espí se presenta con un gol que pide paso
La goleada tuvo también sello español. Espí aprovechó su oportunidad y puso su nombre entre los jugadores que pueden salir reforzados de esta pretemporada.
El delantero no necesitó una participación prolongada para hacerse notar. Su gol premió la insistencia del Madrid y permitió a Mourinho comprobar que tiene recursos más allá de los nombres habituales.
En un verano en el que todo gira alrededor de las estrellas, Espí recordó que los modestos también pueden reclamar su sitio.
¿Por qué silbaron a Cucurella en Alemania?
La otra imagen del partido fue mucho más sorprendente. Marc Cucurella fue recibido con silbidos en su debut con el Real Madrid en Gelsenkirchen.
La explicación hay que buscarla en la Eurocopa de 2024. El lateral español fue protagonista de una de las jugadas más discutidas del torneo cuando un balón golpeó en su mano durante el partido entre España y Alemania.
El árbitro no señaló penalti y la selección alemana terminó eliminada. La jugada provocó una enorme polémica en el país y, dos años después, una parte de la afición todavía no parece haberla olvidado.
Alemania no olvida aquella mano
Cucurella se convirtió involuntariamente en uno de los rostros de aquella eliminación alemana. Por eso los silbidos no tenían que ver con su actuación con el Madrid ni con ningún episodio reciente.
El público del Schalke aprovechó la presencia del internacional español para recordarle aquella acción. Un recibimiento incómodo que demuestra hasta qué punto determinadas heridas futbolísticas permanecen abiertas.
La paradoja es evidente: Cucurella acudió a Alemania para comenzar una nueva etapa y se encontró con el recuerdo de la Eurocopa esperándole en la puerta.
Mientras tanto, el Madrid se marchó de Gelsenkirchen con una victoria convincente, tres goles y mejores sensaciones.
Mourinho tiene motivos para estar satisfecho. Mbappé empieza a mandar, Espí pide sitio y Cucurella descubre que en Alemania todavía no le han perdonado.