La campaña a la presidencia del FC Barcelona entra en su fase más caliente, y el nombre de Lionel Messi vuelve a estar en el centro del debate. A pesar de que el argentino dejó claro desde el primer momento que no quería inmiscuirse en el proceso electoral, su figura está siendo utilizada, directa o indirectamente, por varios precandidatos.
El escenario es tan evidente como delicado: Messi sigue siendo el gran símbolo del barcelonismo moderno, pero también el epicentro de una herida que nunca terminó de cerrarse.
Messi no quiere entrar en la campaña
La relación entre Leo Messi y Joan Laporta es fría. El argentino sigue señalando al actual presidente como el principal responsable de su salida del Camp Nou. Sin embargo, según ha desvelado MARCA, el rosarino no quiere participar, ni por activa ni por pasiva, en estas elecciones.
Leo Messi, tranquilo en Miami
El entorno del '10' ha sido tajante: no han hablado con ningún precandidato y no piensan hacerlo mientras dure el proceso. La postura es firme. Messi quiere mantenerse al margen y evitar que su nombre sea instrumentalizado políticamente.
Pancartas, promesas y planes sin contacto
El problema es que algunos aspirantes han decidido incorporar su figura a la narrativa electoral. No ha gustado nada en el entorno del argentino la pancarta de Marc Ciria en Barcelona, con el mensaje de "ganas de volver a verte". No se menciona explícitamente su nombre ni se aprecia con claridad su imagen, pero el guiño es evidente.
Tampoco ha sentado bien el plan a largo plazo anunciado por Víctor Font... quien asegura contar con una hoja de ruta en la que Messi tendría un papel relevante en el futuro institucional o deportivo del club. Según la información publicada, no ha existido ningún contacto entre ambas partes, pese a lo que se ha deslizado públicamente.
El legado de Leo Messi, campo de batalla electoral
En plena campaña, el uso del nombre de Leo Messi se ha convertido en un arma electoral. Su figura moviliza emociones, votos y nostalgia. Pero también genera rechazo cuando se percibe como oportunismo.
El entorno del argentino considera que se está cruzando una línea. Y aunque no habrá comunicado oficial ni intervención pública, sí existe malestar por cómo se está manejando su imagen.
Mientras tanto, el barcelonismo asiste a una campaña en la que el pasado pesa más que el futuro. Y en esa batalla simbólica, el nombre de Messi vuelve a ser protagonista, aunque él haya decidido mantenerse completamente al margen.