José Luis Sánchez explotó en el entretiempo del encuentro entre Barça y Getafe. Aunque el conjunto culé fue ampliamente superior al rival, José Luis Sánchez, panelista de “El Chiringuito de Jugones”, explotó contra Burgos Bengoechea.
“Es imposible competir en igualdad de condiciones”, expresó a través de sus redes sociales.
La jugada que despertó la polémica ocurrió a los 47 minutos de la primera etapa, cuando Jules Koundé recibió una fuerte entrada de un rival. Tras la acción, se armó un tumulto… que terminó con un jugador del Getafe en el suelo.
¿El motivo? Un aparente empujón de Raphinha. El brasileño fue amonestado por la acción… aunque no hubo una imagen que ameritara la segunda amarilla, para Sánchez estaba claro: “No se atreve a expulsar a Raphinha”.
Las imágenes recorrieron las redes sociales madridistas y, en su gran mayoría, coincidían en que el culé debió haber visto la segunda amarilla.
Malestar contra el Barça
El tuit de Sánchez estaba acompañado de una estadística de la actual temporada… “Número de faltas sufridas hasta amarilla”. El Barça ocupa el primer lugar con 3,8, mientras que el Real Madrid está último con 16.
“En vez de sacarle la segunda amarilla se va a hablar con él... ¡QUÉ COMPETICIÓN!”, agregó el periodista.
Y si algo le faltaba a la secuencia, es lo que sucedió al inicio de la segunda mitad. Flick advirtió que el brasileño estaba al borde de la roja y decidió sacarlo del campo de juego. Al menos, así lo interpretó gran parte del madridismo.
Quizás la sustitución obedecía a una cuestión táctica o a continuar con la rotación. Es que Raphinha fue titular en el triunfo ante Newcastle por Champions.
Flick ya tiene muchos problemas con las lesiones de Gavi y Lamine… ¿para qué sumar otro inconveniente más?
El lugar de Raphinha fue ocupado por Marcus Rashford, quien había sido castigado por llegar tarde a la sesión matutina.
¿Y Mastantuono?
Los fanáticos culés se volcaron a las redes sociales para responderle a Sánchez…en las respuestas le consultaron por la patada que Franco Mastantuono le dio a Carlos Romero en el Madrid-Espanyol.
Todo ocurrió cuando el argentino fue a disputar un balón y su pie terminó en la cara del rival. Para el árbitro solo fue amarilla, cuando ameritaba una sanción más severa.