Casablanca adelanta a Bernabéu y Camp Nou: la FIFA ya tiene un favorito para la final del Mundial 2030
La batalla por albergar la final del Mundial 2030 ya ha comenzado y, a día de hoy, el favorito no está ni en Madrid ni en Barcelona. Aunque el Santiago Bernabéu y el futuro Spotify Camp Nou aspiran a convertirse en la sede del partido más importante del campeonato, en la FIFA gana fuerza una tercera opción que resolvería muchos problemas de una sola vez.
Se trata del nuevo estadio Hassan II de Casablanca. Su principal argumento es también el que más pesa en los despachos del máximo organismo del fútbol mundial: la capacidad. Y no solo de espectadores.
También de palcos VIP y espacios destinados a patrocinadores, invitados y compromisos comerciales.
El estadio Hassan II parte con ventaja
La decisión final todavía no está tomada, pero MB ha podido saber que la candidatura marroquí ha cobrado fuerza en la FIFA por un motivo muy sencillo.
El futuro estadio Hassan II de Casablanca será el recinto con mayor capacidad de todos los que formarán parte del Mundial 2030.
Ese factor resulta determinante para la FIFA. La experiencia de los últimos grandes torneos demuestra que el organismo prioriza los estadios que permiten maximizar los ingresos por taquilla y hospitalidad.
No es casualidad que en el último Mundial se apostara por un estadio de mayor capacidad para la final pese a que no estuviera situado en la capital del país organizador.
El criterio económico pesa tanto como el deportivo.
El Camp Nou supera al Bernabéu... pero podría no ser suficiente
En España, los dos grandes aspirantes siguen siendo el Santiago Bernabéu y el nuevo Spotify Camp Nou.
El estadio del FC Barcelona tendrá una capacidad prevista de 105.000 espectadores, convirtiéndose en el mayor recinto futbolístico del país y de Europa.
El Bernabéu, tras su remodelación, cuenta con un aforo sensiblemente inferior. Nunca ha ha llegado a alcanzar los 80.000 espectadores desde la última remodelación.
Sin embargo, la comparación entre ambos podría quedar en un segundo plano. Casablanca supera a los dos en capacidad y también ofrece un mayor número de espacios VIP, un aspecto especialmente valorado por la FIFA.
Una solución que evita un conflicto político
Además del factor económico, existe otro elemento que juega a favor de Marruecos. Elegir Casablanca evitaría una decisión políticamente delicada entre Madrid y Barcelona.
Si la final se disputara en el Bernabéu, en Cataluña muchos cuestionarían que el Camp Nou, con un aforo claramente superior, quedara relegado. Y si la elegida fuera Barcelona, tampoco faltaría quien interpretara que la capital de España no puede perder el protagonismo en el mayor acontecimiento deportivo del torneo.
Casablanca aparece así como una solución de consenso que elimina ese enfrentamiento.
Cada país mantendría un papel protagonista durante el campeonato, mientras que la final viajaría a territorio marroquí.
La FIFA busca maximizar ingresos
En la FIFA el aspecto económico resulta decisivo. Decenas de miles de entradas deben reservarse para patrocinadores, autoridades, federaciones e invitados oficiales.
A ello se suma la explotación de los palcos corporativos, una de las principales fuentes de ingresos de cualquier gran competición. Cuanto mayor es el estadio y mayor es la oferta de hospitalidad, más rentable resulta la organización de la final.
Por ese motivo, el estadio Hassan II parte hoy con una ventaja objetiva sobre sus competidores. De la misma manera que Nueva York, un estadio descubierto, se ha impuesto a otros completamente cubiertos. Nueva York no es la capital de Estados Unidos, pero su estadio es el más grande.
La decisión definitiva todavía no está tomada. Pero en los despachos de la FIFA cada vez cobra más fuerza una idea que hace solo unos meses parecía improbable. El Mundial organizado por España, Portugal y Marruecos podría terminar coronando a su campeón... en Casablanca.


